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Angel Nuevo González

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www.ekkiesparrots.com
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El rincon Parrot People

Un espacio por la conservación de los loros y su entorno...

Disponibles 3 pichones de Aratinga canicularis

Tenemos disponibles 3 pichones criados a mano de Aratinga canicularis (Conuro de Petz o de frente naranja).
 
Se entregarán totalmente independizados y correctamente socializados.
 
Con Documento de Cesión, Certificado Veterinario de Nacimiento, test de Psitacosis y Circovirus (PBFD) negativos y documento de sexaje.
 
Para más información contactar:
 
 
616 17 46 57
 

Vídeos Cacatúas Palmera en Marineland Mallorca

 HOla, os dejo aqui algunos vídeos que muestran algunos de los comportamientos que tengo el lujo y el placer de disfrutar durante mi trabajo con esta especie tan importante...
 
 
Palm Cockatoos
 
 
A pair of Palm Cockatoos in their new aviary...
 
 
 
Palm Cockatoos, their first day with the new nestes
Espero que os parezca tan interesante como lo está siendo para mí...
 
Saludos
Angel Nuevo
 

IV JORNADAS CUIDADOS Y CONSERVACIÓN LOROS WPT

World Parrot Trust España anuncia la celebración de las IV Jornadas de Cuidados y Conservación de Loros Mascotas los días 10 y 11 de Mayo en Santa Olalla ( Toledo).
 
En esta edición contaremos con expertos internacionales de Francia, Portugal  y otros países que tratarán en esta ocasión los aspectos de la necesidad de educación, vuelo y su control, veterinaria, y otros temas de interés.

En esta ocasión el precio es de 50 €.
Se requiere reserva previa. Aforo limitado
Teléfono de contacto: 619.847.414
E mail de contacto: spain@worldparrottrust.org
Los beneficios de este acto serán destinados a un proyecto de conservación de papagayos.

Programa:

Muestra de vuelo controlado de diferentes ejemplares y coloquio con varios especialistas.

Aspectos biológicos y etológicos que definen las destrezas de vuelo de los papagayos mascota.  D. Angel Nuevo

La importancia del adiestramiento para la calidad de vida de los loros mascotas. D. Igor Makin

La elección entre vuelo y recorte, una cuestión de tenencia responsable. D. Ana Matesanz Caparros

El ejercicio como vehículo de relación entre papagayo y su cuidados. Dr. Juan José Mantero

Cuidados, mantenimiento, y recuperación del plumaje. Dr. Angel Luis Portilla, Dr. Edwing Verdumen, Dra. Pilar Glez- Iglesias.

Nociones básicas y primeras aproximaciones  al adiestramiento del loro mascotas. D. Manuel Angel Jiménez

La aplicación de los refuerzos positivos en la corrección de conductas no deseadas. D. Igor Maskin

Paso a paso. Empezando con you-yous. D. Daniel Passarius i Grau

Capturados y olvidados  D. Gemma Cruz Benítez

Mesa redonda y rueda de preguntas a los ponentes de las jornadas.
 
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Las Collpas Peruanas de Guacamayos

 

Mi Expedición a la Selva Peruana

 

Por Ángel Nuevo González

 

 

Tras muchos meses, quizás años, rondando por mi cabeza, este verano me dispuse a realizar uno de mis grandes sueños: Conocer en primera persona la selva, su fauna, sus loros,  su gente, su modo de vida... y que mejor opción para empezar que Perú. Los Parques Nacionales de Manu y Bahuaja-Sonene y la Zona Reservada de Tambopata-Candamo y la de Amarakaeri fueron parte de los culpables de tan grata experiencia.

 

Mi aventura comienza incluso antes de llegar a la selva, el Cusco, y su Machu Pichu, me aproximaron a conocer el interesante “modus vivendi” de los Incas, y por qué no, extrapolando también, el de los indígenas que mas tarde tuve la suerte de conocer...Mucho mas allá de una filosofía, una ciencia,  o una religión...su forma de entender y respetar el mundo en el que viven es envidiable. Hasta el punto en el que la mayoría de nosotros debería tomar nota. Inventores de lo que ahora el hombre occidental se empeña en haberlo hecho, el Desarrollo Sostenible, en su máxima y más pura expresión, y que merecen mi mas sincero agradecimiento. Ya en nuestra visita al Machu Pichu tuve la suerte de observar algunos ejemplares de Aratinga wagleri (Conuro de frontal rojo), que sin duda preambularon lo que íbamos a encontrarnos selva adentro.    

 

Tras un duro viaje en Jeep (unas nueve horas para recorrer 250 Km...!!!), llegamos desde Cusco a las puertas de lo que sería sin duda mi mas grata experiencia, atravesando los Andes por una serpenteante “carretera” en la que el polvo y algunas niñas que habitaban por estos parajes, fueron nuestra única compañía . Habíamos llegado al Parque Natural del Manu, el más grande del Perú, y probablemente el más bello... y no pudimos tener mejor entrada que desde su parte más alta. Lo que nos permitió contemplar el regalo que el paisaje fue durante nuestra expedición a la selva peruana.  Los emblemáticos Gallitos de Roca (Rupícola peruviana) (al menos 6 machos) ave nacional del Perú, nos dieron la bienvenida a nuestro paso por el bosque húmedo, y Pilcopata (situado en el Cinturón Cultural del Parque) nos dio cama esa primera noche en la selva. (Bueno, cama y alguna que otra no tan deseada picadura...).

 

A partir de entonces, las picaduras de mosquitos y no mosquitos fueron nuestros cómplices silenciosos durante todo el viaje, precio justo que hay que pagar para disfrutar de tales maravillas. La mayoría de los trayectos por la selva los hicimos en un bote por los principales ríos y nos permitían observar con una gratuidad excepcional la interesante fauna y flora que la jungla nos brindaba a nuestro paso: tortugas, caimanes, capibaras, lobos de río, agutís...observarlos fue sin duda todo un privilegio para mi, pero en esta ocasión, me centraré seguramente por vuestro deseo, en las aves que tuve ocasión de observar...

 

Ya en el Río Alto Madre de Dios, disfrutamos del primer encuentro con una pequeña bandada de “auroras”, nombre con el que la gente local denominaban a los amazonas y que no pude volver a observar hasta mis visitas a los bancos de arcilla... esta espera me fue gratamente amenizada por el resto de especies aviares que se nos presentaban a nuestro paso, no había minuto en el que nuestros ojos no atisbaran algún interesante ejemplar, de lo que para nosotros eran todas, aves exóticas.

 

Guacamayos aliverdes (Ara chloroptera) y azul-amarillos (Ara ararauna) nos regalaban sus vuelos en parejas o pequeños grupos familiares mientras nosotros, incapaces de relajarnos ante tal espectáculo natural, intentábamos no perder de vista a las innumerables ardeidas que a nuestro paso encontramos: Garzas reales (Ardea cocoi), blancas ( Egretta. alba) y de las nieves ( E.  thula) se turnaron a lo largo de los variados trayectos que por los ríos Alto Madre de Dios, Madre de Dios, Manu y Tambopata hicimos durante nuestra expedición. Sin duda fueron las más numerosas entre las aves que observamos, especialmente las dos últimas,  unas veces en solitario, otras en grupo y otras en compañía de alguna de las tantas especies que tuve la suerte de encontrarme...

 

Nos adentramos incluso en la Zona Reservada, a la que muy pocos han tenido la suerte de entrar, donde, por si no fuera ya suficiente, nos alojamos durante 2 noches en Casa Matsiguenka, junto al río Manu , una pequeña comunidad nativa con la que convivimos y compartimos nuestra bonita experiencia. Durante nuestra estancia allí, junto a esos hombres de pies descalzos y curtidos por su uso, fuimos descubriendo algunas maravillas que la flora local supone para estas comunidades y  por qué no, para el resto de los humanos también... las colonias de nidos de las Oropéndolas crestadas (Psarocolius decumanus) sobre los árboles, fueron fieles testigos de nuestro viaje, y observar a estas aves recogiendo material para construir sus colgantes nidos ocupó parte del escaso tiempo libre del que disfrutamos (¡por suerte, claro!).

 

A veces, solo cuando la tranquilidad del reposo te lo permitía, éramos conscientes de donde estábamos, inmersos en el concierto natural que la jungla te brinda, aves, insectos, primates... a los que a menudo no puedes ver, pero su sola presencia forma parte de ese equilibrio de sonidos que te envuelve, te hace desconectar del mundo que hasta ahora conocías y que va recargando “tus pilas” desgastadas por el calor, la humedad, los mosquitos y el cansancio que todo esto supone. Sin duda, tan solo con nuestra presencia allí, como en el resto de nuestro recorrido, estábamos siendo cómplices de quizás la mejor herramienta de conservación, que el ciudadano de a pie puede ofrecer a nuestros amados loros, a sus habitats, a su futuro y al nuestro... y esta idea me hace tremendamente feliz. Saber que el “turismo ecológico” que de alguna manera hacíamos, permite que, aquellas comunidades que hasta ahora se veían “forzadas” a la captura de loros, guacamayos y otras aves para su injusto comercio, dispusieran de una alternativa altamente eficaz y rentable. Y es que solo implicando a las comunidades y pueblos de la selva puede hacerse viable un proyecto de tal envergadura. El nativo ahora entiende que tiene mucho más que ganar conservando a los loros con vida y a su hábitat para que gente como nosotros, podamos pagar para contemplarlos, que con su captura y venta para un trafico de animales, ya sea legal o ilegal,...No nos creamos “dioses” con derecho a volver a invadir un espacio que antaño explotamos y abandonamos, y ahora deseamos conservar, sin estar convencidos que los verdaderos responsables y ejecutores de estos planes de conservación DEBEN ser los propios nativos, en cuyo beneficio y en el nuestro han de resultar las acciones que, por supuesto, deben contar con nuestra ayuda y/o iniciativa.

 

Me agradó enormemente conocer, que no  solo ONG´s como el World Parrot Trust, (cuyo trabajo en esta línea es brillante y un verdadero ejemplo a seguir) tenían clara esta idea de conservación, si no lo que para mi fue mas llamativo: empresas privadas del sector turismo, estaban igualmente convencidas de que la vía correcta era la integración e implicación de estas comunidades indígenas en sus programas turísticos, contando con su imprescindible colaboración, complicidad y reparto de ingresos económicos para estos moradores de la selva, para estos custodiadores de nuestros amigos alados y su hábitat... Os sorprendería seguramente conocer la cantidad de puestos de trabajo que el turismo de observación de loros y guacamayos genera entre estos habitantes y el valor que tiene para ellos conservarlos de esta manera... ¿acaso existe una acción mas positiva que ésta a la que podemos contribuir mientras disfrutamos de nuestras vacaciones, de nuestra observación de loros y guacamayos...?

 

Nuestro objetivo ahora era visitar la famosa Collpa de Guacamayos del Blanquillo, una de las más importantes del Parque, situada en la Reserva Comunal Amarakaeri, para ello descendimos río abajo hasta Boca Manu para adentrarnos vía Río Madre de Dios hasta dicha reserva donde pernoctaríamos en el poblado habilitado para tal fin, gracias de nuevo a otra comunidad nativa. Mis expectativas eran altas, muy altas, y créanme si les digo que se vieron superadas tras semejante espectáculo de sonidos y colores de los que tuve fortuna de disfrutar durante mi visita a las Collpas. Este curioso nombre (Collpa) que utilizan para referirse a los bancos de arcilla frecuentados por los guacamayos (Clay licks en inglés) se lo debemos al Quechua, lengua nativa de la región cusqueña, que viene a significar “comedero”.


Durante nuestros innumerables paseos por la jungla, disfrutamos incluso descubriendo las palmeras donde sus curiosas “barrigas”, permitían anidar a guacamayos como el aliverde o el azul y amarillo. Y a menudo, solo observando agujeros ya me daba lo suficientemente satisfecho sin saber lo que me esperaba un poco mas adelante. Pero no solo eso, sino que martines pescadores, golondrinas, cigüeñas, espátulas, cardenales, crácidos y arrastreros fueron fieles compañeros durante nuestros desplazamientos. Algunos, como las bonitas golondrinas amazónicas o los martines pescadores, no dejaron de desconfiar de nosotros y parecía que jugaban a ver cuanto tiempo aguantaban sin salir volando ante nuestra presencia, sin embargo nos permitían observarlos tiempo suficiente como para poder enamorarnos de su plumaje, de su comportamiento... ¿Sabéis lo impresionante que es poder observar como los martines pescadores (Ceryle spp y Chloroceryle spp) se zambullen en el agua en busca de uno de sus apetecibles pescaditos, a tan solo 3 ó 4 metros de distancia?

 

Las cigüeñas o Tántalo americano (Mycteria americana), sin embargo, parecían no inmutarse siquiera con nuestra compañía, tranquilas y a pequeños pasos, extendían sus alas, soleándose, permaneciendo ajenas a lo que a su alrededor acontecía...

 

La selva y el disfrute de su fauna implica casi irremediablemente  madrugar, posiblemente demasiado para algunos, e incluso pasar noches en vela, a la espera en un Hide, de que algún deseado “visitante amazónico” nos sorprendiera mientras te preocupas de mantener la distancia con esos indeseables mosquitos ansiosos de sangre nueva... (¿Algún precio teníamos que pagar por semejante disfrute, no?). Para visitar la Collpa de Guacamayos, no iba a ser menos, y con los primeros cantos de los monos aulladores (cual motor de embarcación se tratara en medio de la oscura noche) emprendimos una vez más nuestro deseo, río abajo, durante un no corto trayecto, que fue continuado a pie hasta llegar al catamarán camuflado que nos serviría de escondite para observar “tremenda fiesta lorera”.

 

Cuando llegamos allí, aun no habían llegado los loros y empezaban a asomar los primeros rayos de sol que se abrían paso entre las cerradas nubes que con esa mañana se habían despertado. Parecía incluso que fuera a llover. Por un momento, llegué a pensar que tendríamos mala suerte, pero mientras aprovechábamos para tomar un suculento desayuno, nos sorprendieron los primeros gritos de bienvenida. Eran los Pionus menstruus (Loritos de cabeza azul), su gran número invadía los árboles de la Collpa que coronaban con sus cabecitas azules y sus rojos caudales, que resaltaban entre la frondosa y verde vegetación, delatando su presencia,  y allí se fueron congregando esperando a tener la suficiente seguridad como para descender y empezar a comer de la que iba a ser tan codiciada arcilla. Aún no se habían animado a bajar, cuando fueron llegando los primeros Amazona farinosa, haciendo crecer su número mientras empezaba a comprender el por qué de su denominación (Amazonas harinosos), es increíble las diferencias que existen entre los harinosos que yo he tenido la ocasión de observar en cautividad y los ejemplares libres, en su selva... que bañados por el sol matutino, dejaban reflejar esa luz que les hacía parecer colmados de una harina blanca y fina sobre su cabeza y dorso. Dudo incluso que las fotografías reflejen la realidad tal y como sólo allí se puede observar en primera persona...

 

Algo parece que les inquieta, y no tardando mucho, comienzan su huida en estampida desapareciendo de nuestra vista, tanto Pionus como Amazonas, que durante varios minutos hicieron de nuestra espera la mas larga de nuestro viaje. Solo pensar que no volvieran ya me frustraba lo suficiente, pero...Perú no me defraudó y tras unos pocos pero interminables minutos, estaban regresando todos, ahora en mayor número todavía, hasta las ramas de las palmeras y árboles que frente a nosotros estaban. Y señores, si esto no era ya suficiente espectáculo, comenzó el número principal, el descenso a la arcilla. Respetándose mutuamente, los primeros en bajar fueron obviamente los pionus, que iban tomando su parte mientras llegaban más y más harinosos ¡y los primeros guacamayos!

 

Tan solo pudimos observar ese día al guacamayo rojo aliverde (Ara chloroptera) en esta collpa, y de hecho no en demasiado número, seguramente  y si mis ojos empañados entre los cristales de los binoculares no me engañaron, no mas de 20 parejas se acercaron esa mañana a “saludarnos”. Ahora el show era completo, formas, sonidos y colores conformaban lo que tanto tiempo había esperado disfrutar. De nuevo, me sorprendió observar el brillante rojo de los aliverdes en su medio, que irradiaba de forma que, mis ya entrenados ojos habían dado fe suficiente de su belleza. Idas y venidas de luz y color, motivadas por la presencia de algunos potenciales depredadores, como los Halcones, fueron constantes durante nuestras observaciones, pero una y otra vez, regresaban para seguir deleitándonos a los allí presentes.

 

Ya no sabe uno a donde dirigir su mirada, y mucho menos su cámara. Todos, pionus, amazonas, y guacamayos seguían la misma pauta en las Collpas, todos se iban concentrando entre las ramas de los árboles, por las que iban descendiendo a medida que la seguridad se lo permitía hasta alcanzar la arcilla, su denominador común.

 

Tras revelar las fotografías tomadas ese día, he descubierto, que entre los Pionus, se encontraban además algunos ejemplares de Loro de Barraband (Pionopsitta barrabandi), grata sorpresa para mí, no obstante, me hubiera gustado ser consciente en aquel momento de su presencia y haberlas disfrutado en vivo y en directo, como al resto de las especies...

 

Sobre el por qué de alimentarse de arcilla (Geofagia) y por qué en estos bancos particulares y no otros hay ya mucho escrito, pero en líneas generales, me tomaré la licencia de trasmitirle al lector una síntesis al respecto.

 

Ø      Algunos autores defienden que este comportamiento se debe a la necesidad de completar su dieta con determinadas sales minerales (del mismo modo que los humanos en cautivad lo hacemos con la dieta de nuestros loros).

Ø      Otros van un poco más allá, y aseguran que esta geofagia se debe a la necesidad de proteger su sistema digestivo frente a la toxicidad de la mayoría de las semillas y frutos que ingieren. Provocando la secreción de mucosa que recubre su intestino con tal fin. Esto es perfectamente lógico, si nos fijamos en la época del año que se vive en esos momentos en la selva. Allí, cuando para nosotros es verano, aún no han salido del invierno, y la mayoría de frutos todavía no han madurado. Los árboles, adoptan sus propios mecanismos de defensa, la síntesis de toxinas para impedir que sus depredadores (y esenciales dispersadotes de sus semillas) lo hagan en su momento más optimo. Pero los animales, y entre ellos los psitácidos, han coevolucionado con esto buscándose sus propias soluciones para garantizarse el suministro de alimentos.

 

Ø      Otros, sin duda defienden que la visita a estas Collpas, es una acción social, en la que las parejas “presentan” su descendencia a la de otras parejas con las que normalmente no comparten espacio. Estaríamos ante un moderno Club Social, donde basados en reglas naturales, evitarían la endogamia y por tanto favorecerían la diversidad genética en sus poblaciones...esto seria especialmente importante para los guacamayos, a los que normalmente les vimos volando en parejas o en pequeños grupos familiares (la pareja reproductora con uno o dos de sus descendientes...), pero quizás no tanto para especies como los pionus que acostumbran a vivir en grupos mas numerosos interfamiliares...

 

Independientemente de los resultados de los trabajos de los diferentes investigadores, personalmente mantengo que muy seguramente todas estas hipótesis tengan cabida para explicar el por qué de este comportamiento. De hecho, la madre naturaleza no se suele regir por un solo motivo, y todo dependerá del prisma desde el que se estudie para obtener una respuesta fisiológica, conductista, genética, o ecológica... para la misma acción.

 

Pero volvamos ahora a nuestra expedición... tras un espectáculo de algo más de dos horas, recogimos nuestros bártulos para seguir disfrutando de todo lo que todavía nos esperaba. Si hasta entonces, la sonrisa no era la principal característica de mi rostro, lo fue sin duda a partir de entonces, que junto a mis ojos vidriosos me delataban como la persona más feliz del mundo en esos momentos. Seguíamos atravesando la jungla con la mirada puesta ya en el siguiente parque y en su siguiente collpa. Para ello, tendríamos que seguir descendiendo río abajo  durante largas horas (aunque os aseguro que allí disfrutas de cada minuto que pasa, quizás parecieran largas por nuestro deseo de que así fueran...), el Madre de Dios nos llevaría hasta el encantador pueblo de Puerto Maldonado, que en el corazón de la selva, se asoma al río como sabiendo que es el punto de conexión entre una y otra expedición. Pero nuestra suerte aun no se había agotado, antes de llegar al siguiente parque, en uno de nuestros viajes en bote, tuvimos el privilegio de descubrir una pequeña collpa con interesantes moradores, eran ejemplares de Brotogeris c. cyanoptera (Periquito de alas cobalto) Que ya los habíamos observado volando en numerosos y ruidosos grupos en otras ocasiones, al igual que otras bandadas de aratingas y forpus que hacían intenso cada momento de nuestro viaje.

 

A lo largo de nuestros trayectos por la selva, solo tuvimos vagas ocasiones de observar al guacamayo azul y amarillo (Ara ararauna) y al guacamayo escarlata (Ara macao). De hecho, aunque me esperaba una baja presencia de macaos, me sorprendió que los araraunas no se nos hubieran mostrado con mayor frecuencia. Ahora, en la Zona Reservada de Tambopata-Candamo se iban cumpliendo nuevamente mis expectativas. Araraunas y macaos volaban ahora con mayor frecuencia sobre nuestras cabezas en mi esperanza de observarlos esta vez en la siguiente Collpa, la situada en el Parque Natural de Bahuaja-Sonene. Tuve la ocasión también de observar placidamente, un par de ejemplares de Pyrrhura picta (Conuro pintado), posados entre los árboles, parecían ajenos a nuestra inquietante observación.

 

Ahora, con nuevos compañeros y nuevo guía, nos disponíamos de nuevo a disfrutar de esta nueva collpa, y con el consecuente “madrugon” necesario emprendimos nuestro desplazamiento a través de la jungla desde el Wasai  Tambopata Lodge & Research Center, a orillas del Rio Tambopata. El nuevo guía, Jorge, conocedor de mi alto interés en la observación de psitácidas me regaló una nueva posibilidad que yo ni siquiera imaginaba. En nuestro camino, y machete en mano, se dispuso a tomar un “atajo”, para mostrarme otra collpa, no explotada para el turismo actualmente, y desde una perspectiva privilegiada. Entre la espesa vegetación aparecimos ocultos en la parte superior de dicha collpa, desde nuestra ubicación tuve la gran suerte de poder observar ejemplares de Guacamayo severo o de frontal castaño (Ara severa), Pionus menstruus, Amazona o. ocrocephala (Amazonas de frente amarilla)  y Amazona farinosa a escasos dos metros de distancia, posados en las ramas que les servían de inmediato posadero para abordar la arcilla, mientras un par de parejas de guacamayos escarlatas (Ara macao) nos contemplaban a nosotros sin mostrar ningún tipo de miedo ni alarma ante nuestra presencia. Parece que la complicidad reinaba en esos momentos, como si fueran conscientes de que nuestra presencia allí, era tan inocente como positiva... Es una pena, que la umbría y espesura que nos permitía pasar desapercibidos no me permitiera obtener buenas instantáneas para mostraros. Todo un subidón de adrenalina que pude disfrutar durante algunos minutos. Pero el tiempo corría y debíamos llegar a tiempo a la Collpa programada, de hecho, al llegar, la actividad estaba ya en su apogeo, y tan solo tuve ocasión de ver como se retiraban ya Pionus y amazonas tras su particular festín... no obstante, la visita tubo su recompensa. Por primera vez, Chloropteras, macaos y araraunas, se nos aparecían juntos comiendo arcilla. Tal regalo para mis ojos supuso un día más, olvidarme de tan suculentos desayunos que nuestros cocineros nos preparaban, y es que sin duda, las necesidades primarias dejan de serlo en ocasiones tan especiales.

Las idas y venidas de los guacamayos esta vez parecían provocadas por la presencia en el cielo de siluetas de rapaces, no obstante, y aunque es posible que nuestros ojos no vieran a los verdaderos culpables, los únicos que merodeaban esa mañana sobre la collpa eran buitres!, que allí denominan Gallinazos (carroñeros y no depredadores)y que tuve el privilegio de observar las tres especies mas frecuentes: Cathartes aura (Gallinazo de cabeza roja), C. melambrotus (de cabeza amarilla) y el Coragyps atratus (de cabeza negra)...fieles compañeros como tantas aves, de casi todos nuestros desplazamientos fluviales...

 

Tras cerca de casi una hora, los colores de tan variados guacamayos desaparecieron de nuestra vista, pero cual fue nuestra sorpresa, que tras su huida, aparecieron nuevos grupos unos 100-200 m. más allá de nuestra localización. Bártulos en mano, nos desplazábamos allí donde los guacamayos nos dictaban. Esta vez, no había más escondite que los cañizales de bambú sobre la playa fluvial, suficientes para nosotros y por lo que pudimos comprobar, también para los guacamayos, que a pesar de que casi irremediablemente nos podían ver, no les supuso mayor impedimento para seguir ingiriendo su apreciada arcilla. Una vez más, la especie predominante eran los guacamayos aliverdes, seguidos esta vez de los escarlatas, y de nuevo, en menor número, los guacamayos azul y amarillo. Si es posible que observáramos simultáneamente varias decenas de parejas, tan solo 5 o 6 eran de araraunas, y es que, por lo visto, esta especie gusta de frecuentar otras collpas diferentes, y allí si, en mucho mayor número y casi en exclusividad.

 

Yo no podía ser más feliz, me sentía incluso mal por saber que era un privilegiado, que seguramente muchos de vosotros quisierais haber estado en mi lugar en esos momentos. Pero amigos, nunca es tarde, y los guacamayos están allí esperando vuestra visita, no dudéis en hacerlo en cuanto os sea posible.

 

Por si todo lo vivido hasta entonces pareciera insuficiente, al día siguiente, nuestro guía nos llevó hasta el conocido Lago Sandoval, en la Reserva Tambopata-Candamo y al que Rose M. Low había descrito en otras ocasiones como algo increíble, haciéndome desear conocerlo con la misma intensidad al menos con la que tubo la suerte ella. Y créanme amigos cuando os digo que toda descripción que se quiera hacer de este lago se quedará corta para plasmar su realidad. La calma, la paz que reina en Sandoval, solo se ve truncada por nuestro paso en canoa y como no, por la innumerable fauna que en éste habita, de nuevo, numerosas aves, los legendarios lobos de río y los caimanes nos deleitaban hasta que mi atención se centró irremediablemente en los guacamayos de vientre rojo (Ara manilata) que allí se nos ofrecían para colmar nuestro regalo que sin duda estaba resultando este viaje. Unos en sus nidos, otros volando sobre la superficie del lago, otros soleándose placidamente y otros comiendo del fruto de las palmeras que les sirven de alojamiento, como si el lago fuera su único reino y nosotros sus únicos visitantes...

 

Los Hoatzines (Opisthocomus hoazin), que anteriormente había observado en algunas cochas (antiguos meandros del río, ahora convertidos en particulares estanques...), se mostraban en Sandoval compartiendo el reinado con los manilatas. Su aspecto “primitivo” sin duda me cautivó, y robó parte de mi atención al resto de aves, que rodeándonos parecían entenderlo sin mayor problema, respetando cada una su momento de gloria para nosotros. Sin duda, un increíble espectáculo que nadie se debería perder...

 

La suerte de poder contemplar tantas especies en su medio natural, la apertura de mente que un viaje de estas características provoca en nosotros, la paz interior de la que gozamos a nuestra vuelta, las despedidas al atardecer de los últimos guacamayos, con sus altas voces, de agradecimiento quizás por no haber sido capturados un día más... no tiene precio. Como tampoco lo tiene el que utilicemos el turismo ecológico, como una perfecta herramienta de conservación.

 

Quizás mis palabras sean incapaces de mostrar lo que mi corazón se trae consigo y quizás mis fotografías no sean fieles reproducciones de lo que en mi retina quedó grabado...

 

Cristina, robando unas palabras a mi amigo David Jiménez: “...gracias por acompañarme en este viaje de lluvias y flores, de calmas y aromas...”

 

 

Por Ángel Nuevo González

 

Video cacatuas en busca de su premio

  
 
Aqui teneis un curioso video de sendas cacatuas escabando en el suelo de su voladero.
Sus cuidadores les entierran "golosinas" y como véis, no tienen dificultad para encontrarlas, tal y como lo harían en su medio natural en busca de larvas y algunos insectos, que forman parte de su alimentación
 
Espero que os guste
Angel Nuevo
Parrot People F.
 

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El uso de los Loros por los Indigenas Argentinos

El  Uso  De  Los  Loros  Por  Los  WICHI  Y  Los  TOBA, COMUNIDADES  INDÍGENAS  EN  ARGENTINA.

 

Por Ángel Nuevo González.

 

            Este artículo, surge como consecuencia de mi estancia en Argentina desde Septiembre del 2004 a Abril del 2005. Durante este tiempo, en el que estuve colaborando en diferentes proyectos de investigación y conservación con especies del género Amazona, (y que dará como fruto la publicación de diversos artículos que podréis ver en números sucesivos) tuve la oportunidad de acercarme a conocer la realidad de los pobladores del interior, en una de las zonas más deprimidas de La Argentina. Y me parecía interesante dar a conocer los usos, que, de los loros con los que conviven en estas áreas, hacían estos habitantes.

 

            Los Toba (Nachilamole#ek), y los Wichí (Lhuku´tas), son dos de las étnias indígenas que aún habitan en la región del Chaco Central de Argentina, y aunque habitan en Reservas Indígenas de manera separada al resto de la población, cada día es más frecuente ver como, por suerte o por desgracia para ellos..., se integran en las actividades actuales.

 

            Tradicionalmente han hecho uso tanto de las especies animales como vegetales a las que tenían acceso, pero en este caso, me centraré en el tema de las Psitácidas:

 

Loro Hablador  (Amazona aestiva):

 

            Elé, voz que designa al loro de frente azul, en las lenguas indígenas de Tobas (e´le#) y Wichís (e:´le), pero también para Pilagás, Chorotes y Tapietés...

 

            Los Wichí antiguos, comían la carne de los loros adultos en forma de sopa, mientras que los huevos y los pichones, no se empleaban para nada. Hoy en día, la gente ya no los usa. El interés actual radica en capturar pichones que crían para su venta, sin embargo, en algunas ocasiones los tienen para sí mismos como mascota y les avisan cuando alguien llega a casa.

 

            Para los Toba, parece que su empleo como comestible no está generalizado, no obstante hay testimonios que advierten que se come su carne, asada o hervida. Para ello, a los adultos suelen cazarlos con la ayuda de una honda. Los huevos, solo si ocasionalmente se encuentran, se aprovechan. Los pichones solo se extraen para comerlos cuando los localizan gritando al pedir comida desde sus cavidades; entonces se tala el árbol para poder alcanzarlos... También se extraen actualmente los pichones de sus huecos, pero para criarlos y venderlos. A veces, durante su crianza, cuando están crecidos pueden resultar “apetecibles”, entonces los sacrifican para comer, pero si el loro aprende a “hablar” antes, no lo hacen.

 

El Elé, según sus mitologías:

 

            Antiguamente, los hombres conseguían  la comida, tal y como lo hacen hasta nuestros días (caza y recolección). Dicen sus leyendas que Elé fue encargado de avisarles cuando las mujeres vinieran a robar esa comida mientras los hombres estaban atareados...Pero las sagaces mujeres, que según algunos relatos vivían por aquel entonces en el cielo (para otros en un mundo subacuático) lograron engañarlos dándoles de comer un sabroso fruto oscuro, que endureció su lengua y ennegreció su pico impidiendo que dieran el aviso...así, las mujeres pudieron robar la comida de los hombres. Esto no ocurrió por mucho tiempo, ya que llegó el Carancho (nombre local con el que denominan a una bonita rapaz (Polyborus plancus)) y rompió el encantamiento. Entonces fue cuando los hombres conocieron a las mujeres, las capturaron y las obligaron a vivir con ellos hasta nuestros días...

 

                                                          

 

El Elé, según sus mitologías:

 

            Antiguamente, los hombres conseguían  la comida, tal y como lo hacen hasta nuestros días (caza y recolección). Dicen sus leyendas que Elé fue encargado de avisarles cuando las mujeres vinieran a robar esa comida mientras los hombres estaban atareados...Pero las sagaces mujeres, que según algunos relatos vivían por aquel entonces en el cielo (para otros en un mundo subacuático) lograron engañarlos dándoles de comer un sabroso fruto oscuro, que endureció su lengua y ennegreció su pico impidiendo que dieran el aviso...así, las mujeres pudieron robar la comida de los hombres. Esto no ocurrió por mucho tiempo, ya que llegó el Carancho (nombre local con el que denominan a una bonita rapaz (Polyborus plancus)) y rompió el encantamiento. Entonces fue cuando los hombres conocieron a las mujeres, las capturaron y las obligaron a vivir con ellos hasta nuestros días...

 

Calancate de cabeza azul (Aratinga acuticaudata):

 

            Para los Tobas, “ta#tas”, y para los Wichí, “sa:´t#as” en sus respectivas lenguas y conocidos comúnmente como Calancate común, conuro de cabeza azul, etc...

 

            Entre los Wichí no hay acuerdo sobre su consumo, pero en la actualidad no lo cazan para comer. Eventualmente se capturan las crías para venderlas o tenerlas como mascota... Los antiguos, las cazaban con hondas y/o flechas y su carne se cocinaba o se asaba sobre las brasas y era muy apreciada por todos a pesar de la escasa carne que contiene...

 

            Entre los Tobas, aparentemente el uso de la carne y de los huevos fue restringido. Su carne, preparada en forma de asado,  se usó como medicamento para tratar fiebres, y aclaran ellos mismos que “no es comida, es un remedio...” Cuando hacía falta utilizar este remedio, se mandaba a un muchacho para cazarlo con  honda para que lo busque. No utilizan ni huevos ni pichones para su venta.

 

Catita Chirirí (Brotogeris versicolorus):

 

            Para los Tobas, “ki´lik la´te#” y para los Wichí, “chieye´tax”. Conocida comúnmente también con los nombres de Periquito canarialado o Cotorra de ala de canario...

 

            Aparentemente los Wichí no comen esta pequeña cotorra, ya que dicen que su carne posee mal sabor ( ta´pai, en su lengua). Sólo los cazan, cocinan y comen los niños como aprendizaje...

 

            Los Tobas, ofrecen testimonios contradictorios, unos lo describen como “¡algo demasiado rico!” otros aseguran, sin embargo, que traen enfermedades como el sarampión... (Curioso, verdad?)

 

 

Cata o catita común (Myiopsitta monachus):

 

            Para los Toba, “ki´lik”, y para los Wichí, “chie´ye”. Conocidas también comúnmente como Cotorras de pecho gris o cotorritas monje...

 

            El “piar” de los pichones es manifiesto, y esta situación hace que los Wichí los consuman y de hecho su carne es muy apreciada. Aunque también, pero en menor medida se aprovechan los individuos adultos.

 

            Para sacar los pichones, esperan al tiempo de cría (Octubre-Noviembre...), entonces, según la ubicación del nido, se corta o se desgaja la rama donde esta situado, se trepa al árbol o se lo voltea con la ayuda de un hacha.... Con el nido en mano, se separan las paredes y salen las numerosas crías. Una a una se las “acogota” (es decir, se las mata con un golpe en la nuca), se les queman los plumones una vez muertas y se cocinan en una olla.

 

            Si el nido estaba situado muy alto, preparaban un largo hisopo con fuego, hacían arder el nido y de esta manera caían las crías un tanto chamuscadas... Esta modalidad de colecta es poco estimada pues el sabor quemado que les queda no les resulta tan agradable...

 

            La forma de preparación de los pichones es hervida, tomándose también la sopa grasienta que se produce habiéndose separado previamente las vísceras, se aprovecha toda la porción carnosa.

 

            Los ejemplares adultos se cazan también en la actualidad con ayuda de una honda, pero aparentemente en tiempos pasados no los buscaban ya que preferían los pichones.

 

            Entre los Wichí, la caza o “recolección” de pichones de cata es una tarea compartida por ambos sexos; unos y otros conocen bien las técnicas pero es común que mientras los hombres voltean los pichones, las mujeres los evisceren y desplumen.

 

            En los Toba, son principalmente las mujeres las que se ocupan de esta tarea, aunque los varones también la realizan ocasionalmente. Preparan un atado de yuyos secos en el extremo de un palo (cual antorcha) y lo prenden fuego, acercándolo al nido que obviamente se prende... Mientras los adultos escapan, los pichones caen al suelo moribundos o muertos, que son recogidos. Una vez en casa, allí los despluman, limpian y los cocinan en ollas. También los asan aunque son un poco pequeños para ponerlos en las brasas.

 

            Como los nidos son muy inflamables, se queman muy rápido y los pichones no tienen tiempo de quemarse, apenas llegan a chamuscarse el plumón. Esta modalidad de caza, parece que las muchachas Toba ya no la quieren aprender, les resulta un poco cruel...

 

            Los huevos apenas se consumen. Los pichones suelen estar en sazón en verano, siendo un buen complemento de carne en un tiempo en el que prevalecen las frutas en la dieta de estos habitantes...

 

            La gente joven caza hoy en día los individuos adultos, especialmente los muchachos. Para ello se sirven ahora de hondas e incluso de escopetas. La carne la preparan hervida o asada y si hay arroz, fideos u otro ingrediente, se prepara un delicioso guiso.

 

El uso entre las familias de Criollos:

 

            Los criollos, fruto de las relaciones que se establecieron entre los primeros españoles que colonizaron estas tierras y las indígenas que allí habitaban, constituyen hoy en día, un grupo social muy diferenciado. A menudo viven familias casi en total aislamiento, o reunidos en parajes unas pocas familias en las áreas donde yo he estado, aunque también se constituyen en pequeños pueblos.

 

            Entre los criollos del campo, es frecuente encontrar loros como animal de compañía, en sus casas. Al menos una de cada cuatro familias tiene estas mascotas, mayoritariamente Loros Habladores, pero también calancates o catitas...Jamás lo enjaulan. El loro permanece suelto, con algunas plumas del ala recortadas, sobre el árbol más cercano a la casa o en alguna estructura metálica construida por ellos mismos para tal fin. Los alimentan con las mismas cosas que comen en la familia. En algunos casos, cuando alcanza la madurez, vuela y se reintegra a la población silvestre... pero en otros casos, y seguramente por la alimentación y la ausencia de control veterinario, mueren a los pocos años...

 

            Actualmente no los cazan para comer. Dicen del Loro Hablador que su carne tiene muy mal sabor, ya que son los únicos que comen del fruto del Quebracho, y éste tiene fama de tener un sabor muy desagradable. Pero antiguamente han cazado para comer a los calancates o a las catitas... y solo ahora si se ven muy necesitados recurren a ello de nuevo. Si que los capturan para su comercio, especialmente el Loro Hablador y ahora los Calancates... dentro de planes de aprovechamiento del bosque chaqueño, al igual que lo hacen las comunidades indígenas.

 

A modo de colación...

 

            Espero que haya resultado interesante para los lectores, y espero también que no hagamos juicios gratuitos sobre sus costumbres para con los loros. Viven en otra realidad muy diferente a la nuestra y  por lo tanto difícil de juzgar desde nuestros cómodos sillones. Sólo cuando se vive como ellos, entre ellos, con sus mismos problemas y circunstancias puede uno justificar esto que hacen (como si fuéramos nosotros los más indicados para hacerlo...).

 

            A las familias Rojas, Mercado, Pérez.... y a tantas otras que me permitieron conocerles, convivir y quererles...´

 

            “¡ Enkiara yaq ya elé !”  (Te lo agradezco, hermano loro)

 

 

           

IV Encuentro de Psitacultura:Congreso De Psitácidos

IV Encuentro de Psitacultura 2007

 Congreso De Psitácidos  
Programa:
 

SÁBADO POR LA MAÑANA

9, 30 h

Acreditaciones y recogida de carpetas

10, 30 h Inauguración del Congreso

11, 00 h

Criando Loris. Joan Ramón Lladó Palomas

11, 30 h

Criando you yous y agapornis "longfeather". Jesús Mazo.Paraire

12, 00 h Pausa

12, 30 h

Monitorización de un centro de cría de yacos.Rafael García Hernández.

12, 45 h

Injerto de plumas, una solución para recuperar el vuelo  de psitácidos. Albert Agulló Castells.

13, 00 h

Aversión y neofobia. Pautas para el mantenimiento de psitácidas. Francisco Lapuerta Amigo.

13, 15 h

La nueva normativa de registro de explotaciones de aves no comerciales. Ramón Amenós Cos.

SÁBADO POR LA TARDE

18, 00 h

Campaña de apadrinamiento de nidos en Argentina. Ángel Nuevo González (Jungle Park).

18, 15 h

Conceptos de técnicas y manejo en psitácidas. Rafael Zamora Padrón (Loro Parque Fundación).

19, 15 h

Bases teóricas para una correcta alimentación de psitácidos en cautividad. Xavier Viader Anfrons Psittacus Catalonia).

20, 00 h

Mesa Rodonda sobre la utilización de vegetales frescos y plantas silvestres en las dietas para psitácidos.

Lladó, Mazo, García, Agulló, Nuevo, Zamora, Viader, Crosta...

DOMINGO POR LA MAÑANA

10, 00 h

Incubando psitácidos desde 1994. Santiago Traba Maceiras (Jardín del Papagayo).

11, 00 h Neonatología en papagayos. Lorenzo Crosta.

12, 30 h

Evitando problemas en la nursería del centro de cría. Jordi Grífols Ronda (Hospital Zoològic de Badalona).

13, 15 h

Clausura del congreso

Para asistir al congreso se requerirá inscripción previa, puesto que la capacidad de la sala de conferencias es limitada. Los socios de Psitacultura podrán inscribirse a partir del 15 de diciembre rellenando un formulario en la web de la asociación (www.psitacultura.org) y se beneficiarán de un importante descuento en la cuota de inscripción (en este momento estamos actualizando la web) . Los no socios podrán hacerlo a partir del 1 de enero. Sólo destacaros que la intención es que las inscripciones se hagan vía internet, a través de la página web, por un sistema automático.

 En caso de duda podéis poneros en contacto telefónico con Psitacultura (al 93 841 12 67 de lunes a viernes y de 4 a 8 de la tarde). Se aconseja reservar la plaza con la antelación suficiente.

 El creciente interés por los psitácidos ha impulsado también a la asociación a organizar unos cursos de manejo de psitácidos que se organizarán en el mes de marzo/abril y de los cuales os informaremos próximamente. Estos cursos van dirigidos  a los propietarios de loros, así como a cualquier persona vinculada al mundo de los psitácidos.

 También aprovechamos para difundir una nueva dirección de correo electrónico de Psitacultura que os puede ser útil en algunas gestiones burocráticas: administracion@psitacultura.org

 Hasta pronto,

 PSITACULTURA

 

 

 
 

Conservando al Loro Vinoso (Amazona vinacea)

Conservando al Loro Vinoso

Por Ángel Nuevo 

En el corazón de la provincia de Misiones, desde el Municipio de San Pedro, he sido cómplice y testigo de una de las más bellas causas conservacionistas de los últimos tiempos y de la que me siento orgulloso de escribir estas líneas. Allí, en el marco de la Fundación Félix de Azara, personas fuertemente comprometidas trabajan altruístamente por una única causa: La conservación del Amazona de Pecho Vinoso (Amazona vinacea) y La Selva de Pino Paraná (Araucarias).

             El Bosque de Pino Paraná y su fauna están comprometidos por la tala y caza sin controles efectivos y por el mascotismo local de algunas especies nativas. Algunas de las más representativas y en mayor peligro de extinción son, entre otras, el mono aullador Carayá Pytá (Alouatta guariba) y algunas especies de psitácidas como el Charao (Amazona petrei), el Maracaná afeitado (Ara maracana, ahora Primolius maracana) y el protagonista de nuestra historia, El Loro Vinoso o Papo Roxo, como se le conoce en el vecino Brasil.

             Durante el ultimo siglo, fue tanta la tala del pino paraná para el aprovechamiento de su excelente madera y el reemplazo de la selva por agricultura, ganadería y las plantaciones de maderas exóticas, que casi desapareció de La Argentina, quedando hoy tan solo unas pocas hectáreas sin conexión entre sí. Aún hoy, habiéndose declarado el pino paraná como “Monumento Natural” sigue viéndose amenazada su supervivencia y la de la fauna que vive fuertemente asociada a esta peculiar selva. Hoy esta selva es considerada el cuarto lugar más importante del mundo para la conservación de la biodiversidad.

 La Fundación Félix de Azara

 Desde la Fundación se trabaja fundamentalmente desde 3 frentes imprescindibles:

 -         Investigación: El estudio de este peculiar ecosistema y de la biología de las principales especies faunísticas hace posible determinar los mecanismos de conservación adecuados así como determinar las áreas que requieren mayor esfuerzo de preservación.

-         Educación: La elaboración de campañas de Concienciación y el trabajo directo con los pobladores de estas tierras son el pilar sobre el que se construye el éxito de este Proyecto. Generar en la población local una necesaria empatía con el bosque y reconocer que son éstos actores claves hace que se despierte un compromiso con la conservación de este ambiente. Trabajando tanto con los adultos (incluso en sus propias casas) como con los niños en las escuelas, con numerosas actividades durante todo el año…

-         Acción de Fiscalización: Uno de los compromisos que más me han sorprendido es la involucración de los miembros de la fundación, pero especialmente de Gabriel Capuzzi (al que posteriormente dedicaré unas líneas con mayor profundidad) en el seguimiento de aquellas familias que han capturado un pichon de Loro Vinoso y lo mantienen en su casa como mascota. Estas familias son informadas de manera muy cercana sobre la gravedad de sus acciones y son convencidas para que devuelvan estos pichones, que son fiscalizados y llevados a Guira-Oga (Centro de Cría y Rehabilitación) en Puerto Iguazü, donde entran a formar parte de un programa de cría en cautividad para posterior reintroducción en la selva. Colaborando igualmente con las autoridades competentes de su pais, para perseguir y denunciar tanto la captura de pichones como la tala ilegal de Araucarias…

 Sobre la biología del Loro Vinoso

             El Papo Roxo comienza a nidificar en el mes de Octubre, en huecos de grandes árboles de distintas especies, pero se encuentra fuertemente asociado al Pino Paraná o Araucaria del que además se alimenta. Los pobladores locales conocen esto y por eso saben cuando tienen que treparse a sus nidos para su captura (en los casos en los que no lo hacen tras talarlo para vender su madera). Es normalmente antes del 25 de Diciembre, cuando los pichones estan por volar, cuando son extraidos “pescandolos” con una bolsa de plástico a la que se prenden los pichones con sus picos…

             La alimentación de los Vinosos se basa aparentemente en los “piñones” de las Araucarias, a las que como he dicho se encuentra fuertemente ligado como ocurre con el Amazona Charáo en la parte Brasileña. Ambos juegan un papel ecológico fundamental (seguro que todos los que estáis leyendo estas líneas habéis acusado a vuestros propios loros de “guarros” por la cantidad de alimento que “desperdician”, ¿verdad?), en la naturaleza esto es importantísimo tanto para la dispersión de sus semillas, como para facilitar la alimentación de otros animales desde el suelo. Vital para la supervivencia del mismo bosque que les da cobijo… Además es frecuente verlos alimentarse de las semillas de plantas leguminosas como las Cañas Fístulas u otras especies vegetales.

 Fuera de la estación reproductora, los Loros Vinosos forman grupos más o menos numerosos que se reunen en dormideros para pasar la noche. Normalmente utilizan una vez más las Araucarias para hacerlo, y generalmente lo hacen en aquellas situadas en Capoeras, que son espacios muy transformados, con apenas otras especies de árboles y por tanto muy despejadas con pasto intercalado. La explicación del por qué de este comportamiento puede deberse a la protección que supone permanecer en grupo y especialmente en estas Capoeras, que les permiten mejor visibilidad y menor riesgo con los depredadores por la ausencia de árboles próximos por los que acceder.

 Mi propia experiencia

             Durante mi estancia allí, cargada nuevamente de muy buenos momentos, lo propio era darse tremendos madrugones. Puesto que nuestra misión principal era realizar los censos de la población del Loro Vinoso, el primer paso era intentar localizar esos dormideros para proceder al conteo de los ejemplares que allí acudían. Contar con la experiencia de Grabriel era sin duda imprescincible ya que gracias a él además, familias como los Da Barba nos daban el cobijo necesario para realizarlos en sus propias tierras. Mi primer encuentro con este fascinante Amazonas se produjo en el mismo San Pedro, realizando los conteos en el Parque Provincial de la Araucaria (una de las 4 reservas de hábitat que velan por su conservación).

 Como casi siempre, el primer indicio de su presencia eran sus vocalizaciones, bien diferentes de las del Loro Choclero (Pionus maximilliani), con los que, en ocasiones, era fácil confundirlos cuando se acercaba alguno de sus grupos desde la lejania (sobre todo si la vista ya flojea como es mi caso, claro…). Después de estos primeros encuentros de “entrenamiento”, acompañados siempre de algún miembro de la Fundación con experiencia previa, nos sentíamos ya preparados para emprender esta vez en solitario, nuestro desplazamiento a nuestro siguiente paradero, el Parque Provincial Cruce Caballero.

 Este Parque, es sin duda uno de los enclaves mejor conservados del Bosque de Araucarias, allí pudimos disfrutar de los más grandes ejemplares de Pino Paraná en un marco de belleza incomparable. Aunque durante nuestra estancia en Cruce Caballero, sufrimos cierta desilusión en cuanto al número de Vinosos que realmente encontramos, nuestros esfuerzos se vieron recompensados al poder disfrutar de otras especies como el Chiripepé común (Phyrrura frontalis), el Calancate de Alas rojas (Aratinga leucophtalma) o el simpático Lorito de Cabeza roja (Pionopsitta pilleata), que llenaban nuestros largos tiempos de espera del Papo Roxo…

 El caso de “Loro González”

              Uno no es consciente de la espesura real que tiene un bosque de estas características hasta que no se encuentra literalmente perdido en sus entrañas. Tras cada censo matutino empleábamos gran parte de nuestro tiempo en hacer observaciones sobre su alimentación. Para ello, caminábamos por el bosque intentando localizarlos. Es obvio que no se deben abandonar los senderos marcados por el interior de los parques, pero el sonido de lo que sospechábamos sería nuestro primer avistamiento del Mono Carayá Pitá nos hizo olvidarnos de cualquier regla. Después de caminar (realmente, de intentarlo, más bien) durante toda la mañana atravesando densos cañaverales sin agua y sin machete con el que abrirnos camino, ¡¡¡y sin llegar a ver finalmente a ningún tipo de mono aullador!!! encontramos una de las salidas hacia los campos colindantes, que los lugareños denominan Chacras.

             Una vez fuera, encontramos a unos muchachos de una de estas chacras. Hablando del loro que andábamos estudiando, nos informaron de la existencia de un señor al que llamaban “Loro González”, que tras haber derribado (ilegalmente) una de las Araucarias de su terreno se había quedado con 3 de los pichones de Vinoso que en ese árbol se estaban criando. Sinceramente, el apodo de este señor, me hacía sospechar que no era la primera vez que esto sucedía…y no pude evitar investigarlo.

             Tuvimos que hablar con guardaparques y vecinos hasta localizar al famoso “Loro González”, pero al final lo hicimos. Nos hicimos pasar por turistas con interés en las aves para acceder hasta él, sin sospechas, y así fue. Una vez con él, accedió sin muchos problemas a mostrarnos a su lorito (solo quedaba uno de tres…), nosotros nos limitamos a tomas algunas fotografías y a charlar con él para dar parte después a Gabriel y los miembros de la Fundación para que tomaran las medidas oportunas. Aunque nos dio bastante pena descubrir que se seguían sacando pichones como mascotas, nos sentimos realmente útiles al participar en todo este proceso tan delicado de tratar con los habitantes locales…

  Junto a la familia Da Barba

             Nuestra siguiente estancia la disfrutamos alojados en tierras de esta familia de origen brasileño, que nos abrió mucho más que su casa, sus corazones.

             Aquí, durante uno de los conteos matutinos, fui testigo de una de las más bellas postales “lorunas” que he disfrutado. Casi en el mismo instante, contábamos un total de 71 Loros Vinosos mientras pude ver sin moverme de mi puesto el “gran popurrí de loros”. Grupos de Chocleros (Pionus maximilliani) con sus pichones bajando a comer a los cultivos de maíz, mientras se cruzaban volando grupos de Pionopstittas y Aratingas. Posados en los árboles, numerosas Phyrruras junto a algunos Vinosos descansando…en definitiva, un espectáculo único de sonidos y colores, que muy pocos, por desgracia, han podido disfrutar como lo he hecho yo.

             A menudo, estos censos los hacíamos inmersos en las nieblas y lluvias matutinas propias de la zona, y no por eso, desistíamos en nuestro empeño. Me resultó curioso observar, por ejemplo, como durante estas lluvias (a menudo durante varias horas) casi la totalidad de las aves  permanecían cobijadas entre los árboles. Sin embargo, ahí estaban nuestros protagonistas, los Loros Vinosos, sin protegerse de la lluvia. Parecía no afectarles en absoluto. A diferencia con el resto, era fácil verlos volar, acicalarse y alimentarse expuestos a esta lluvia, que a menudo no cesaba.

             El trabajo diario se complicaba constantemente ya que los Vinosos cambian muy frecuentemente la localización de sus dormideros. A pesar de que el equipo de censo lo formábamos varias personas y desde diferentes puntos de observación, debíamos localizar con precisión los lugares que elegían cada noche para pernoctar. Esto es especialmente importante, ya que así, a la mañana siguiente podríamos aproximarnos a esos puntos para poder contar con mayor precisión el grupo de loros que, al amanecer, abandonan su dormidero para buscar alimento.

             Una vez más, las especies miran por su supervivencia. El hecho de no tener dormideros fijos se puede interpretar como una estrategia de seguridad para no dar tiempo a sus depredadores de localizar estas concentraciones y disminuir así las probabilidades de predación.

             Es curioso como, aún volando en grandes grupos, se sigue observando fuera de la estación reproductora que lo hacen en parejas. En la mañana es frecuente ver como se dispersan de esta manera desde el gran grupo con el que han dormido, a veces junto al presunto pichón del año anterior para buscar durante el día, el alimento necesario; al caer la noche, acuden igualmente en parejas y/o tríos, aunque es posible observar también pequeños grupos (posiblemente de juveniles, aun sin emparejar) que confluyen todos para buscar y formar los dormideros comunitarios.

 Una nueva causa de amenaza

             Durante los últimos meses, la provincia se había visto afectada por una sequía más o menos prolongada. La disponibilidad de frutos en el bosque ha disminuido y por primera vez se ha podido ver a los Papo Roxo bajar a comer maíz de los cultivos. Aunque no parece que ataquen a las mazorcas, sino que comen en el suelo los granos que han desperdiciado los Loros Chocleros, y por tanto no suponen una amenaza real para los agricultores, éstos no opinan lo mismo. Antes de esto, sin motivo, y ahora por una mala observación, el Vinoso ha sido y es exterminado por algunos pobladores en su distribución, lo que hace peligrar aún más el futuro de la especie.

 Gabriel Capuzzi

             Gabriel es un joven, como tantos otros, que vivía tranquilamente en Buenos Aires con un cómodo trabajo y una vida sin complicaciones. Decidió cursar los estudios para Guardaparque y se trasladó entonces a San Pedro para ello. Como Proyecto de fin de carrera, decidió hacer un estudio sobre la situación del Loro Vinoso y fue entonces cuando descubrió la gravedad de su estado. Desde entonces su vida da un giro de 360 º. Deja todo aquello que le había permitido tener una cómoda vida, trabajo, casa y familia, para comprometer su vida en la conservación de ésta, tan amenazada especie. Sólo una persona como Gabriel es capaz de, con ayuda de sus botas y su mochila, “patearse” todos los campos para, de una manera muy cercana, convencer a todo el mundo de que la conservación del Loro Vinoso y su hábitat depende de todos ellos. Ha cambiado su anterior sueldo por uno mucho menos grato: hura, pulgas y garrapatas son ahora su recompensa en su empeño de agotar las vías para preservar esta especie a la que cada día le quedan menos opciones…

             Cambiar su cómodo apartamento por una pequeña “casa” de tablones de madera donde vive actualmente, no es algo que decida hacer cualquiera. Conociendo a personas tan comprometidas como Gabriel es cuando uno se da cuenta que en nuestras manos recae aún más responsabilidad para no dejarle solo en esta complicada tarea. Probablemente, Gabriel, cuando leas estas líneas,  no entiendas que te ceda este protagonismo del que humildemente te escondes, pero has de saber, que tu sacrificio merece de nuestro reconocimiento y ayuda para que tu trabajo no sea en balde. Queremos que nuestros lectores entiendan la realidad por la que personas como tú, lo dejan todo y puedan ayudarte en esta bonita causa.

 ¡Gracias Gabriel!

 Un futuro comprometido

             Tantos amaneceres y tantos atardeceres esperando a los Vinosos… y tan pocos loros ya para esperar…

             El futuro del Loro Vinoso y de los Bosques de Araucaria y sus habitantes, depende también de ti. Si quieres ser partícipe de esta bonita causa conservacionista, por favor, no dudes en ponerte en contacto conmigo:

 pichonparrotpeople@hotmail.com

 Mis agradecimientos a la Fundación Félix de Azara, y muy especialmente a Gabriel Capuzzi y la familia Da Barba de la que tanto me acuerdo. A las gentes de San Pedro y sus colonias…

 Por Ángel Nuevo

Proyecto Loro Alisero en Argentina (Amazona tucumana)

 “Proyecto Loro Alisero”

 

Por Ángel Nuevo.

 

El 18 de Febrero de 2005 Luís Rivera como Director del Proyecto, el guardaparques de la cercana Reserva Natural de “Las Lancitas” y un servidor ofreciendo su modesta experiencia, acompañados de los indispensables guías locales, emprendimos el duro ascenso hasta el campamento base del Proyecto a 1.800 m de altitud en la Sierra de Sta. Bárbara en la provincia de Jujuy. Comenzaba entonces mi siguiente aventura cargada de gratas experiencias y que una vez más quiero compartir con todos vosotros...

 

         Durante el ascenso, insisto, duro ascenso... tuve ya la oportunidad de observar algunos de los vecinos con los que comparte Hábitat el Amazona tucumana en las Yungas Argentinas. El Loro Choclero (Pionus maximiliani), el Guacamayo de collar amarillo (Ara auricollis) y varios Conuros, como la Aratinga leucoftalmica y A. mitrata,  el gran tucán Ramphastos toco o el impresionante Cóndor Andino son algunos de ellos.

 

         Antiguos caminos para explotación maderera, que 14 años atrás permitían a las topadoras realizar su tan cruel fin, ahora facilitaban a los Biólogos el estudio en el corazón de la Yunga en su afán de conservar al Alisero y su hábitat.

 

         A esta altitud y en esta particular selva, el trabajo diario de estudio se veía complicado por las frecuentes lluvias que, a menudo, no cesaban día y noche durante varias jornadas consecutivas. Circunstancia que no nos hizo decaer nunca en nuestro empeño por contribuir a tan buena causa. Esta vez, acceder a los nidos era mucho más dificultoso, tanto por lo abrupto del terreno (bosques en inclinadas laderas) como por la altura de los árboles de nidificación. Ayudados de nuestros equipos de escalada procedíamos a la inspección de los escasos nidos encontrados de Loro Alisero, todos ellos con grandes orificios de entrada, no demasiado profundos y con una cavidad muy frecuentemente en forma de “L”, lo cual, me pareció de vital importancia para tenerlo en cuenta en los esfuerzos de cría en cautividad.

 

         A estas alturas de la temporada reproductora y cuando la casi totalidad de los pichones ya habían volado, descubrimos un nuevo nido con 3 pichones “bien pilitas”, (como denominan los lugareños a los pichones aun sin emplumar...) pudiendo así comenzar los que serán los primeros estudios de biología reproductora en campo de esta especie. Los pichones fueron pesados y medidos a lo largo de su desarrollo, mientras, procedíamos igualmente a estudiar el medio ambiente en el que se desenvuelven, haciendo estudios de vegetación y disponibilidad de alimento a diferentes altitudes. El examen de las semillas de sus buches, nos confirmó lo que estos estudios paralelos nos habían sugerido. Los reproductores descienden ladera abajo para conseguir el alimento necesario para sus pichones varias veces al día. En esta época del año, en las cumbres (donde nidifican) apenas hay ya frutos disponibles, lo que provoca estos desplazamientos locales...

 

         Durante el periodo de estudio en el que he podido colaborar, era frecuente observar a los loros volando en parejas, y era fácil verlos acompañados de sus pichones realizando sus primeras peripecias voladoras. Los torpes juveniles, a menudo excesivamente confiados aún, son presas fáciles para sus depredadores. Se imaginan supongo, el sentimiento frustrante que nos suscitaba encontrar casi a diario, algún indicio de inevitable “macabro suceso natural”.

 

         Al caer la noche, y a la vera de nuestro fuego, imprescindible para secar nuestras siempre mojadas ropas, compartíamos risas y experiencias, ajenos al acontecimiento del que íbamos a ser testigos. En varias ocasiones, en las noches de luna llena, donde la oscuridad de la noche no lo es tanto, pudimos observar los inéditos desplazamientos nocturnos que esta especie parece que realiza. Si, han leído bien, siempre esperando un claro, al retirarse las nubes que cubren la luna se han podido observar desplazamientos de alguna pareja de Loro Alisero en plena noche. Aunque los motivos aún los desconocemos, esto supone sin duda, un nuevo aliciente para seguir estudiando la biología de tan interesante especie.

 

         En los meses de invierno, al igual que ocurre con la mayoría de las especies de psitácidas, los Aliseros se reúnen en grandes bandadas utilizando como dormideros algunos bosquetes de Alisos y de pinos exóticos. Luís Rivera y su equipo de colaboradores, han comenzado a censar la población en estos dormideros, pero sólo si disponen de financiación suficiente para seguir con sus estudios, podremos saber si el futuro de esta tan amenazada especie tiene alguna esperanza o no...

 

         ¡Estos loros no dejan de sorprendernos! Cualquiera de los que suponemos saber algo sobre loros, aseguraríamos que los Amazonas no bajan al suelo para nada, ¿verdad? Pues solo tienen que observar las fotos que adjunto. Nuevamente, Luís ha localizado algunos puntos donde, en los meses de invierno, grandes grupos de esta especie bajan a beber agua hasta el suelo. Sin duda, un documento sin precedentes...

 

         Como pueden imaginar, solo si personas como Luís Rivera y su equipo pueden continuar estudiando a nuestras tan admiradas criaturas, seguiremos aprendiendo más acerca de su biología y por tanto tendremos herramientas para su conservación, cada día más necesaria y urgente. Desde mi humilde tribuna, os invito a que colaboréis con vuestras aportaciones económicas, bien a través de Loro Parque Fundación o bien, de manera independiente contactando personalmente conmigo en:

 

pichonparrotpeople@hotmail.com

 

         La Conservación del Loro Alisero y las Yungas, depende de todos.

 

         Mi más sincero agradecimiento a “Lucho”, por compartir experiencias, a sus padres, por su amable hospitalidad, a Don Benjamín y Doña Dora, por su colaboración, risas y guisos... al Alisero y a la Yunga, por tan grata experiencia...

 

 

Por Ángel Nuevo

El Proyecto Elé en Argentina

“El Proyecto Elé en Argentina”

 

Por Ángel Nuevo

 

Desde principios de los años 90, el Proyecto Elé intenta hacer de las capturas controladas de pichones y adultos del Loro de Frente Azul (Amazona aestiva), para su comercio como mascotas, un plan de manejo sostenible para la especie. Pretende conservar tanto la población salvaje de esta especie como el bosque en el que habita. Hoy, que cada vez es más probable el cierre de la frontera Europea a la importación de aves capturadas, dicho proyecto intenta reabrir las ya cerradas puertas Norteamericanas para los loros procedentes del “Elé”. Y es precisamente en este momento cuando se requiere de un análisis en profundidad de los pros y contras de dicho proyecto, una realidad que muchos desconocen y que yo me dispongo a esclarecer.

 


        Durante mi estancia en Argentina desde Septiembre de 2004 hasta Abril de 2005, periodo en el que colaboré en varios proyectos de investigación / conservación con diferentes especies de Amazonas, tuve la oportunidad de conocer de primera mano el funcionamiento de dicho Proyecto. Conviví con los técnicos y coordinadores de varias provincias en las que se opera, compartí vivencias con las familias criollas que se benefician directamente en esta causa y me entrevisté personalmente con D. Ricardo Banchs, Director del Proyecto Elé y con el que mantuve largas conversaciones al respecto.

 

            La confianza que adquirí con muchos de ellos, me permitió entre otras cosas infiltrarme como “técnico del Proyecto” en las fases de fiscalización y recogida de los pichones, previas a su cuarentena. Lo que me permitió conocer casi la totalidad de los pasos que se siguen desde su control previo a las capturas, hasta su exportación hasta nuestro país, principal receptor de estos loros y que muy seguramente muchos de los lectores tendrán en sus casas...

 

            Mi única intención con la redacción de este artículo no es otra que dar a conocer el funcionamiento de dicho proyecto, evaluando en detalle su sustentabilidad o no, bajo mi propia experiencia, haciendo ver que no es todo ni tan malo ni tan bueno, tal y como defensores y retractores del proyecto quieren hacer ver.

 

            El Proyecto toma su nombre “Elé”, por las voces que en las lenguas indígenas Wichí, Tobas y Pilagás hacen referencia a esta especie de loro tan apreciada como mascota.

 

            En la década de los 80, decenas de miles de Loros Habladores fueron exportados anualmente de Argentina sin que existieran controles efectivos del número de ejemplares extraídos de la naturaleza y de su origen. Para colectar los pichones, muchos árboles nido eran talados. Los pobladores locales, principalmente familias de Criollos y Comunidades Indígenas, percibían ganancias muy reducidas por un duro trabajo, y los ejemplares comercializados tenían alta mortalidad debido a deficiencias en el trato.

 

            Un problema actual de mayor importancia es la degradación de los bosques donde habitan estos loros, provocada por la sobreexplotación forestal. Quebrachos (Schinopsis y Aspidosperma) y Algarrobos (Prosopis) son extraídos sin control para fabricar tanino, carbón y muebles. Estos árboles, tan característicos del ecosistema chaqueño, sirven como sitios de nidificación y fuente de alimento para el Loro Hablador.

 

            Pero el problema más crítico es sin duda el rápido avance de la frontera agrícola. Cada día se reemplazan grandes superficies de bosque por cultivos de algodón, soja, caña de azúcar, legumbres y cítricos, para satisfacer nuestras crecientes necesidades de consumo.

 

            El Proyecto Elé pretende asegurar la continuidad ambiental generando alternativas de uso de los bosques donde habita el loro hablador, manteniéndolo en pie, como fuente de recursos renovables. En este marco, se pretende que los pobladores locales (aborígenes y criollos) sean los principales beneficiarios. El Elé pretende cumplir los tres principios del desarrollo sostenible: sustentabilidad ecológica (que garantice el uso de los recursos por debajo de las tasas de renovación), sustentabilidad social (que produzca beneficios sustanciales para la población local y se desarrolle dentro de sus pautas culturales) y sustentabilidad económica (que garantice su funcionamiento sin necesitar de subsidios por parte del Estado).

 

            En líneas generales, el funcionamiento de dicho proyecto se puede concretar en los siguientes puntos:

 

      La captura de los pichones se efectúa en tierras bajo propiedad de indígenas (Wichí, Pilagá y Toba), de criollos nativos y, recientemente, de algunos exportadores de aves que las han adquirido para tal finalidad. Estas personas son las encargadas del cuidado y alimentación de los pichones hasta que llega el Acopiador, que es la figura que los recoge para entregarlos a los Exportadores.

      El cupo máximo de extracción de ejemplares se calcula en base a la cantidad de nidos activos, pero con datos del año anterior.

      La captura de los pichones se realiza evitando el volteo de los árboles nido. Para ello se distribuyen sogas y arneses para acceder a los nidos en el caso de las comunidades indígenas.

      En cada nido que sufre extracción se deja al menos un pichón, para aumentar las posibilidades de éxito y favorecer su reocupación al año siguiente.

      Cada pichón es identificado con una anilla metálica abierta, que se cierra con un pasador (a simple vista parecería una anilla cerrada), y que viene identificada con las letras AR y un número de serie.

      La mortalidad en el proceso total es inferior al 6%.

      En invierno, para evitar matanzas o capturas indiscriminadas, se autoriza la captura de un cupo menor de ejemplares voladores (adultos) que perjudican a los campos de cultivo de cítricos, con un sistema de trampeo que garantiza que sólo se capturen los que atacan a dichos cultivos.

      Los habitantes locales reciben por cada ejemplar al menos siete veces más ganancias de lo que recibían antes de la implementación del Proyecto, o de lo que aun podrían recibir comerciando ilegalmente.

      La exportación de estos ejemplares implica un depósito de unos 40 US$/Loro en el “Fondo para la Conservación del Amazona aestiva” administrado por una ONG (ArgenINTA). Este fondo financia:

 

            1- La creación, implementación y mantenimiento de reservas naturales en ambientes importantes para la especie.

 

            2- El control de cupos y métodos de extracción, transporte, acopio y exportación de los ejemplares.

 

            3- Investigaciones sobre la ecología de la especie, impacto socioeconómico y monitoreo del hábitat

 

            4- Acciones contra el comercio ilegal y destino de los ejemplares incautados.

 

            La información que hasta aquí he proporcionado es la que aparece disponible, aproximadamente, en el Certificado de Origen que debería acompañar a todo pichón procedente del Proyecto Elé y que me consta que a menudo no llega a las manos del propietario final. Este hecho, que me parece de vital importancia, puede ser debido a diferentes intereses. Ya sea por el exportador que los quisiera vender como nacidos y criados a mano en cautividad, o por el importador, o en el establecimiento donde finalmente se adquiere el loro como mascota. El hecho de que la anilla aparente ser cerrada, es a menudo aprovechado para engañar al consumidor final y justificar un precio similar al auténtico criado a mano y nacido en cautividad en nuestro país, siendo realmente un loro capturado; eso si, en el marco de un proyecto con muy buenas intenciones y cuyas pretensiones no son estas.

 

            Como en cualquier gran proyecto, han surgido grandes defensores y grandes detractores del mismo, y desde mi primer momento en Argentina, tuve un gran interés en averiguar qué es realmente lo que, a priori, me parece una idea tan prometedora y que esta siendo tan fuertemente atacada.

 

            Han sido muchos días y muy duros, los que he convivido con aquellas personas que se están beneficiando directamente con estas capturas controladas (o no tanto) mientras colaboraba en el único proyecto de investigación sobre la Ecología del A. aestiva que se esta realizando en Argentina y que, todo sea dicho, no esta siendo financiado con los fondos procedentes del famoso Proyecto. El Proyecto Loros, del que ya he escrito en anteriores números de la revista, evalúa (de manera totalmente independiente) entre otras cosas, los posibles impactos que pueda tener el Proyecto Elé.

 

            Personalmente me gustaría resaltar aquellos puntos, en los que considero, debería recaer mayor reflexión:

 

      De las 3 reservas que dice haber creado, el Proyecto Elé solo las implementa, es decir, costea el sueldo del guardaparques, la construcción de su casa, y desgraciadamente, poco más. La ausencia de cartelería y senderos de interpretación  brilla por su ausencia a pesar de que existen Planes de Manejo para dichas reservas, entre otras cosas... por lo que esta información puede confundir al publico haciéndole pensar, que incluso se compran dichos terrenos a reservar (el terreno lo pone la Provincia, como fruto del convenio con dicho Proyecto). Y a mi parecer, aún son insuficientes para que la figura de áreas protegidas sea efectiva de cara a la conservación de la especie...

 

      No se invierte absolutamente nada en Educación Ambiental, y personalmente considero que un proyecto que se considere sostenible ecológicamente, no puede obviar un capitulo de tal importancia para su sustentabilidad a largo plazo...Según el propio Ricardo (Director del Proyecto Elé), “es imposible hacer educación ambiental con esta gente, salvo que se recurra a la ayuda de un Antropólogo...”. Según mi experiencia personal en proyectos educativos con gente de la provincia de Misiones (para la conservación del loro vinoso, A. vinacea) esto no es necesario, y solo requiere de buena dedicación, no obstante si la colaboración de un antropólogo fuera necesaria (que lo considero conveniente), los fondos de dicho proyecto deberían costearlo sin problema, pero no existe una intención clara al respecto...

 

(Existe todos los años un remanente económico que no se esta reinvirtiendo como se supone se iba a hacer. Esto es especialmente negativo porque aun habiendo fondos, no se ha invertido en Investigación ni Educación Ambiental, pero más peligroso puede ser, teniendo en cuenta la situación económica de La Argentina, que de seguir así, fruto de algún oportunismo político, ese dinero se destine a otros objetivos ajenos a dicho proyecto.) Opinión personal.

 

      La estimación del cupo máximo anual, en mi criterio, se hace incorrectamente, ya que solo se dicta en base a los datos del año anterior. Por lo que he podido observar in situ las variaciones anuales en función de las variables ambientales (principalmente disponibilidad de lluvias, rango de temperaturas y como consecuencia, la disponibilidad de alimento...) son significativas, por lo que para estimar el cupo anual, se deberían hacer estimaciones en el periodo previo a la concesión de dichos cupos teniendo en cuenta dichas variables para cada año... y como consecuencia, el porcentaje de reocupación en nidos piloto como los que pueden suponer, los ubicados en la Reserva Loro Hablador, en Chaco.

 

      Actualmente no se marcan de ninguna manera efectiva los pichones que se quedan en el nido tras la extracción del resto (sólo algunos se pintan con Azul de Metileno, que se lava en pocos días...), lo que imposibilita el control del futuro de dichos pichones, ya que una vez retirados los del cupo familiar por cada acopiador autorizado, además, no existe ningún monitoreo sobre los nidos de extracción.

 

      Es bien cierto, que con el actual Plan de Manejo, los pobladores locales se ven directamente beneficiados económicamente y esto se ha ido incrementando año a año. No obstante, actualmente supone únicamente una fuente de ingresos puntual a lo largo del año, y me consta que para la mayoría de las familias supone una ayuda para su desarrollo familiar, pero también me consta, que esta aportación de carácter puntual, a menudo supone un derroche y un mal aprovechamiento de estos recursos económicos. Considero que es insuficiente para valorizar la conservación del bosque nativo si no se ponen en marcha otras iniciativas, que el Proyecto Elé tiene proyectadas, según me asegura el Sr. Banchs, pero que nunca se desarrollan. La gestión para otros recursos, como pudieran ser la miel de abejas nativas, la extracción controlada de otras especies de aves, la obtención de frutos silvestres para elaborar dietas adecuadas para la especie en cautividad, etc... supondrían el aliciente necesario para hacer rentable la conservación del bosque en pie, especialmente si se reparten los ingresos a lo largo de todo el año. Y aunque existe intención en el marco del Proyecto Elé desde hace varios años, no se terminan nunca de desarrollar...

 

      Sólo se facilitan los equipos de escalada para acceder a los nidos a las comunidades indígenas, y no a las familias de criollos. Esta discriminación provoca que muchas de estas familias tengan que recurrir a colocar otros postes de madera por los que acceden a la cavidad del nido, facilitando el acceso de posibles depredadores a los nidos, ya que a menudo, no son retirados después de la extracción.

 

      Durante el periodo de tiempo que transcurre desde su captura en el nido hasta que son retirados por el acopiador, las condiciones de mantenimiento y alimentación no son las mas apropiadas para los pichones, ya que por desgracia, la mayoría de estas familias que viven casi en total aislamiento, solo disponen de harinas de maíz (polenta) para la elaboración de sus papillas... Este es un punto en el que tanto la Dirección del Proyecto, como los exportadores deberían invertir más esfuerzo y mayor inversión para subsanarlo.

 

            Otras consideraciones acerca del Plan de Manejo del Proyecto y su legislación (documentación disponible en la página oficial del Proyecto Elé):

http://www.medioambiente.gov.ar/fauna/programas/manejo/proyecto_ele/default.htm

 

      Durante el transporte realizado por los acopiadores, los loros fueron albergados en jaulas con una densidad muy elevada como se puede apreciar en las fotos que adjunto.

      No todos los vehículos utilizados para el transporte de los loros acopiados reunían las condiciones adecuadas, procediendo a suplir la capota reglamentaria de la caja del vehiculo por una lona plástica que cubría las jaulas. Personalmente considero que con unos 45 ºC de temperatura a la sombra que en esta región se alcanza en esa época del año, no son las condiciones mas adecuadas para el transporte de aves. Del mismo modo, durante dicho transporte los loros no disponían, ni se les suministró ningún tipo de alimento ni fuente de agua (los primeros loros son acopiados a primera hora de la mañana, y no se regresa a las instalaciones del exportador hasta la noche...y estoy hablando de pichones sin destetar).

      No existe presencia ni supervisión veterinaria durante el proceso de acopio, transporte y ubicación en las cuarentenas. Los acopiadores no disponen de un veterinario especializado, y aunque si figura para los exportadores, tengo la impresión de que son “veterinarios sobre papel”, que solo intervienen cuando existen bajas en las salas de cuarentena...

      Habría que investigar el porcentaje de mortalidad para este año, ya que parece haber existido unos niveles de mortalidad superiores a los de años anteriores, tanto antes de la extracción, como durante la cadena de comercio y en los hogares de los propietarios finales...

      No existe inspección tras el acopio de los pichones, lo que podría generar el oportunismo de aprovechar los pichones que se dejaron en los nidos para el comercio ilegal (que aunque mucho menos rentable, puede seguir suponiendo un ingreso extra...). Personalmente he visitado e inspeccionado algunos nidos con extracción por el Proyecto Elé y en la inmensa mayoría de ellos ya no había ningún pichón en el nido. Las causas son difíciles de determinar, ya que todas las posibilidades tienen cabida para ello: el pichón que quedó, ha volado...ha podido ser depredado...etc... pero también ha podido ser extraído de manera paralela para el comercio ilegal... y esto solo se podría evitar con un control post-extracción que actualmente no se lleva a cabo, ni si quiera de manera aleatoria...

      Durante el invierno, la actividad del Proyecto se centra en la captura y regularización de los adultos en los campos de cultivos, pero no se hace ningún control sobre los árboles nido para asegurar que las caladuras que se han hecho para la extracción de pichones están bien selladas. Esto, que provoca una transformación en las cavidades, puede suponer la no reocupación en años sucesivos, por lo que a pesar de no haber volteado el árbol, quedaría inutilizado por los loros como lugar de anidamiento óptimo (esto es, siempre y cuando no se revisen las caladuras, asegurándose de que están bien selladas...) teniendo que buscar nuevos nidos todos los años. (En los nidos que nosotros estudiamos, y por tanto se revisan las caladuras durante el invierno, existe una reocupación superior al 60%, y hemos podido comprobar en otros sitios en los que esto no se cuida, que la reocupación era muy baja).

 

            En el 2004, la Dirección de Fauna Silvestre, de la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Argentina, encarga un informe al Dr. Jorge E. Rabinovich, que presenta un Modelo de extracción sostenible para la especie. Casualmente los valores obtenidos por este Ecólogo de reconocimiento internacional, coinciden fielmente con los que se trabaja en el marco del Elé (tremenda coincidencia). En mi humilde opinión, ya no solo como observador, sino como Biólogo, he de decir que con los mismos datos con los que Rabinovich trabaja para obtener sus resultados, cualquier colega podría haber concluido dicho informe con unos resultados mucho más conservadores. Además no contempla ni estima la extracción ilegal, que por los comentarios que conozco, podría ser aun significativa.

 

Conclusiones:

 

      Los problemas detectados en el plan de manejo son corregibles con un cambio de gestión y dirección del Proyecto. (Estableciendo sistemas eficaces de control, etc...)

 

      Los problemas (más bien, vacíos) sanitarios que tiene el proyecto han de instaurarse rápidamente. Justo ahora, el Proyecto Elé esta en conversaciones con una de las grandes veterinarias Argentinas de fauna salvaje,  Dña. Marcela Huart,  que trabaja para el WCS. Intuyo que por fin, hay intención de introducir un control veterinario adecuado.

 

      Si bien es cierto, que el Trabajo de Rabinovich se puede presentar como algo sesgado, me parece que su realización surge de la buena intención de hacer las cosas bien. Considero que seria adecuado de momento, congelar los cupos de extracción y evaluar de manera simultanea, año tras año, el crecimiento o disminución de la población de Amazona aestiva en Argentina. Realizando censos anuales, tanto en las áreas que utilizan como dormidero, como en el resto del rango de distribución, con un método estandarizado y cuyos datos se puedan comparar año tras año. Creo que es una herramienta fundamental para poder evaluar la sustentabilidad biológica o no, de dicho Proyecto.

 

      A día de hoy, son muchas las familias criollas y comunidades indígenas que se ven directamente beneficiadas con este Proyecto. El hecho de que, a mi parecer, no sea suficiente, debe conducirnos a pensar en introducir mejoras y conseguir ingresos repartidos a lo largo del año, pero no a tirarlo todo por la borda.

 

      La disminución de capturas de Amazona aestiva antes y después de la implementación de dicho Proyecto, me parece un avance importante para la conservación de la especie (En la década de los 80 se capturaban de media unos 45 mil loros habladores anuales; en el año 85, esta cifra alcanzó las 75 mil capturas, y actualmente se están extrayendo tan solo unos 5 mil ejemplares). Esto unido a la erradicación de voltear árboles para extraer los pichones, me parece algo muy significativo siempre y cuando se controle el estado de las caladuras durante el invierno. Si bien es cierto, que probablemente no sea suficiente si no se estimula un cambio en la política agraria de la Nación. (Aun es más rentable económicamente, desmontar el bosque, que conservarlo en pie...)

 

      Evaluando todos los pros y los contras del Proyecto Elé, creo y confío en que prácticamente todos los errores que se están cometiendo pueden ser subsanados haciendo viable dicho proyecto.

 

      Creo que la comunidad internacional no se debería conformar con dar un SI o un NO, al proyecto Elé, sino que se deben hacer criticas constructivas y prestar la colaboración internacional para hacer del Único Proyecto de estas características, algo realmente útil, tanto para los pobladores locales como para la conservación de la especie y sus habitats. Para ello,  seria conveniente preparar un comité de expertos que pudiera visitar, conocer y evaluar el funcionamiento de dicho proyecto in situ, para trabajar conjuntamente en el perfeccionamiento del mismo. Desde la dirección del Proyecto Elé existe buena predisposición a que ocurra esto que propongo...

 

A modo de reflexión:

 

            No quisiera cerrar este artículo, sin antes compartir con los lectores el pensamiento con el que me topaba constantemente durante mi estancia en Argentina. Mientras atisbaba desde mi plataforma instalada en lo alto de un Quebracho Blanco, cómo el sol cubre las altas copas con su cálido y silencioso manto, dejando escuchar el coro de amazonas que al atardecer despedía cada día como recompensa a tanta dureza. Pensaba en aquellos pobladores desdentados que, con un puchero de grasa vacuna y harina de maíz, hacen llenar sus vacíos estómagos y el de sus menudos hijos... ¡Cuán justificada estará su captura para conseguir algunos pesos para tal suculento manjar...! me repetía una y otra vez... (Sentimientos encontrados...).    

 

Ángel Nuevo

Ecologia Reproductiva del Loro Hablador (Amazona aestiva xanthoptheryx)

Proyecto Loros:

“Ecología Reproductiva del Loro Hablador

(Amazona aestiva xanthopteryx)” Y Campaña de Apadrinamiento de Nidos En El Chaco Argentino.

Por Ángel Nuevo González

 La Reserva Natural “Loro Hablador” y sus alrededores, en la provincia de Chaco, Argentina, crisol de culturas, costumbres, mestizaje y credos fue mi hogar durante los más de 4 meses en los que colaboré en este proyecto y con el que me encuentro hoy en día fuertemente comprometido. Hoy quiero haceros participes de lo que allí viví, de lo que allí aprendí y de todo lo que todavía esta en nuestra mano para colaborar en la Conservación de una de las especies más demandadas en el comercio de mascotas en todo el mundo. 

            En Septiembre del 2004, cuando en España todavía nos acompañan buenas temperaturas antes de enfrentar el invierno, me embarco en una de las más bonitas aventuras en las que me he visto implicado. En Argentina, comienzan ahora a disfrutar de las temperaturas más cálidas del año, coincidiendo con el inicio de la época reproductora del Loro Hablador, momento en el que comienza por tercer año consecutivo el estudio de la biología de esta emblemática especie. 

            Instalados en nuestro campamento base, en la mencionada Reserva, se empieza a esbozar ya lo que el estudio de esta especie en su hábitat natural supone para los investigadores, a menudo un poco “locos”, que estamos dispuestos a convivir con las no poco molestas garrapatas y pulgas, y rodeados de especies tan peligrosas como viudas negras, tarántulas, víboras, serpientes de coral y boas constrictor, o incluso el temido puma...Estos habitantes habituales del bosque chaqueño (bosque subtropical seco), en el que la escasez de aguas superficiales y las altas temperaturas (hasta 47 °C a la sombra en los meses centrales del verano) hacen muy adversas las condiciones de vida, fueron fieles compañeros durante nuestra estancia allí. 

            El objetivo principal (que no el único) del proyecto, es como su propio nombre indica, conocer cuál es la biología reproductiva de la subespecie xanthopteryx del loro hablador o de coronilla azul, que permita fijar unas pautas básicas de conservación y manejo de la especie, aportando información muy valiosa para su mantenimiento en cautividad.  

La llegada de los reproductores

             Uno de los grandes interrogantes que nosotros pretendemos estudiar es de dónde vienen los adultos cuando comienza la época reproductora, y a donde van tras finalizar ésta. Puesto que la financiación es casi inexistente, nuestros únicos medios por el momento para intentar dilucidar esto es una plataforma instalada en lo alto de un Quebracho Blanco, desde la cual podemos observar toda la superficie del bosque donde trabajamos, y anotamos el número de loros y la dirección desde la que se acercan a las proximidades de la reserva. En base a esto podríamos afirmar que los Loros Habladores realizan pequeñas migraciones (de Norte a Sur) según busquen un lugar apto para su reproducción (y buena disponibilidad de alimento para sus pichones) o un lugar con disponibilidad de alimento durante el invierno Argentino..., pero es una pena que no contemos con la financiación suficiente como para poder realizar un seguimiento mediante radiotransmisores, lo que nos permitiría establecer áreas útiles para su conservación. (De nada sirve proteger las áreas donde crían si no protegemos las áreas, donde esos reproductores pasan el invierno, ¿no creéis?)

             Los adultos parecen llegar acompañados del pichón del año anterior, pero es posible que una vez escogido el nido, los juveniles se agrupen formando pequeños grupos hasta que finaliza la estación reproductora, dejando más libertad a sus progenitores para que empeñen todo su tiempo y energía en sacar adelante su nueva nidada. Estas agrupaciones parecen generalizadas justo después de llegar y antes de que elijan el nido. Era frecuente al atardecer observar desde lo alto de nuestra plataforma, cómo, al reunirse, comienza ese éxtasis amazónico, esa verborrea loruna que tan característica es de los amazonas.

 Adentrándose en el bosque

              Para estudiar los nidos y lo que acontece en ellos, objeto principal del estudio, nos adentrábamos en el bosque, en la mayoría de las ocasiones, siguiendo sendas de vacas, como si ellas supieran conducirnos a cada uno de los nidos,  y machete en mano, avanzamos entre la maraña de “uñas de gato” que cruzar el bosque chaqueño supone. Uno de los motivos por los que a este ecosistema se le denomina “El impenetrable”, junto a la escasez de agua, lo cual dificulta la vida de personas, que pasan días, a menudo semanas, sin tener contacto con ningún humano, compartiendo su soledad y su necesidad de agua con ese bosque del que intentan subsistir.

             En esta región, las especies vegetales escogidas por los loros para su nidificación, son principalmente dos especies de quebrachos (cuyo nombre viene de “quebrar hachas”, por la gran dureza de sus maderas), el Quebracho Blanco (Aspidosperma quebracho-blanco) y el Quebracho Colorado (Schinopsis balansae) en la Reserva y alrededores, pero también en Palo Santo (Bulnesia sarmientoi) entre otros.

             Visitamos con una frecuencia de 5 o 6 días cada uno de los nidos que tenemos censados en nuestra área de estudio, escalamos con ayuda de nuestro arnés y soga hasta la cámara de incubación y gracias a una caladura que previamente hacemos, podemos observar y registrar cada acontecimiento que allí sucede.

             Es muy curioso observar como el tamaño y la forma de los nidos elegidos por esta especie en su hábitat natural difiere bastante a los ofrecidos en cautividad. ¿Alguien conoce a algún criador que les ofrezca un nido de 4 metros de profundidad?, ¿o que el nido disponga de varias entradas diferentes? ¿Alguien utilizaría como sustrato para el nido, heces secas de vaca, o líquenes?, seguramente no... y es que todavía podemos aprender mucho de esta especie, estudiándolos en libertad y aplicando después estos conocimientos en programas de cría en cautividad.

 El primer huevo

             Después de más de un mes, visitando cada uno de los nidos, subir, bajar, subir, bajar... calor, más calor, garrapatas, más garrapatas...llegó por fin uno de los momentos más esperados de la campaña, ¡la aparición del primer huevo de la temporada!, ¡qué grata recompensa a tanto tiempo de sacrificio y constancia!. Lo que nos esperaba a partir de ese primer huevo era mucho más trabajo, ya que desde ese momento, las visitas se hacían cada 2 días, y parecían “ponerse de acuerdo”, raro era el día que no encontrábamos un nuevo huevo en otro nido, esto se ponía más interesante. Pesamos y medimos cada uno de los huevos, identificados con su número correspondiente en orden de puesta para poder después saber el tiempo de incubación, sin duda, eran nuestros pequeños tesoros. Las puestas más frecuentes, que rondaban entre 1 y 5 huevos generalmente, eran las de 3 huevos.

 El primer pichón

             Tras 28-30 días, nacían entonces, los primeros pichones de Hablador de este año. A pesar de que estaba acostumbrado a ver nacimientos de diversas especies de loros en cautividad, supongo que se imaginan la satisfacción que supone observarlo en  especies en libertad, ¿verdad? Los pichones son pesados y se les toman diversas medidas en cada visita y durante todo su desarrollo, evaluando además la tasa mortalidad y sus causas en las diferentes fases de crecimiento.

             Ver crecer a aquellos “pequeños dinosaurios”, con sus ojos inicialmente cerrados, es todo un lujo difícil de explicar y que muy pocos tienen la oportunidad de hacerlo con loros libres...

             Me pareció muy interesante observar, cómo adultos y pichones tienen diferentes especies de depredadores. Pero sin duda lo que más impactaba era abrir algunos de los nidos de estudio y encontrarnos a uno de los más habituales, la boa constrictor, ¡con su presa recién ingerida! ¿Se imaginan el impacto de ver a semejante animal en la cámara de incubación con uno de los padres o uno o varios de los pichones en su interior?, que le vamos a hacer, son cosas de la madre natura.

             Los pichones, hasta que tienen una edad aproximada de 3 semanas, momento en el que se procede a su identificación mediante anillas numeradas, son identificados con un marcador indeleble en la cabeza. Si, si, en la cabeza. Después de haber probado ya, múltiples sistemas de identificación, éste es el que mejor resultados nos está dando, resultando inocuo para los pichones y desapareciendo con el paso de los días.

La alimentación

             Para obtener datos sobre su alimentación, recurríamos a diferentes técnicas. Una parte importante se basa en observaciones directas de los adultos o juveniles voladores y gracias a eso sabemos cosas muy curiosas, como que entre su alimentación se encuentran algunas flores (cuando la disponibilidad de frutos en el bosque es escasa), o que recurren a comer las partes carnosas de algunos cactus como el Quimil (Opuntia quimilo) para obtener el agua (como lo harán también las Pavas Charata (Ortalis canicollis)), bien tan escaso y preciado en este hábitat). Pero sin duda, la mayor parte de su alimentación lo constituyen las semillas, principalmente de leguminosas como el Algarrobo Blanco (Prosopis nigra) y Algarrobo Negro (P. alba), o la Brea (Cercidiun praecops) y algunos pequeños frutos (bayas), como los del Mistol (Zizyphus mistol).

             La alimentación de los pichones durante su crianza, basándonos en el contenido que presentaban en el buche en las diferentes etapas de su desarrollo, estaba compuesto principalmente por semillas de Sacha Sandia (Capparis salicipholia) cuya peculiar forma de media luna nos facilitaba su identificación, y ya próximos a su independencia, era frecuente encontrar entre su alimentación el fruto del cactus Ucle (Cereus forbessi), con su característico color granate y que generalmente dejaba coloreados a los ansiosos pichones.

             Estimamos también la disponibilidad y abundancia de alimento en diferentes áreas del bosque mediante transectas de fenología. Esto nos permitirá conocer si existe alguna especie vegetal determinante para que comience la época de cría, junto a los datos que recogemos de temperatura y precipitaciones durante diferentes periodos del año.

Captura de adultos

             Justo este último año, hemos podido capturar para su estudio y posterior liberación, a varios ejemplares adultos. Para ello, diseñé un sistema (sencillo y un tanto rústico, pero eficaz) basándome en las mangas que yo utilizaba para capturar loros en los aviarios. Y tras un proceso de transformación y adaptación a las dificultades de nuestro estudio de campo, procedimos a la captura en el nido de los ejemplares reproductores. Todo un triunfo ya que, y gracias a las extracciones que pudimos obtener, podremos afirmar si en la naturaleza (como parece suceder en cautividad), es la hembra la que se ocupa de incubar los huevos o no, y poder averiguar, si la pareja reproductora reocupa todos los años el mismo nido o no (por fin podemos anillar ejemplares adultos para poder observarlo en años sucesivos...).

             Hemos observado que los nidos de esta especie, parecen estar distribuidos como en pequeños “barrios” ocupando zonas en las que es muy frecuente encontrar nidos, más o menos agrupados en circuitos, y otras en las que no hemos detectado nidos, a pesar de haber sido rastreadas con el mismo esfuerzo. Gracias a estas nuevas capturas y el posterior análisis genético, podremos saber si estas agrupaciones de nidos tienen algún carácter familiar, es decir, si los pichones que nacieron en un área determinada, al llegar a la edad reproductora, nidifican en un área próxima a la que han nacido, o esta elección tiene más relación con el tipo de hábitat (alimentación disponible, etc...) independiente de su relación de parentesco. Sin duda, esto son pretensiones a muy largo plazo, y que sólo si conseguimos financiación económica continuada se podrá llevar a cabo, mientras tanto, “jugaremos” a pensar que todavía tenemos mucho que estudiar y muchas ganas de trabajar...

 Estudiando los parásitos

             Otro aspecto que estudiamos son los parásitos que afectan a esta especie, para ello, recogemos tanto muestras de heces para estudiar parásitos intestinales, como muestras de sangre para detectar aquellos que presentan forma sanguínea.

             Recuerdo que con el afán de tener una información previa, solicité información sobre los parásitos más frecuentes en el género Amazona a una amiga veterinaria con bastante experiencia en clínica de psitácidas, y su contestación fue algo así como: “yo te facilito lo que vemos más frecuente en la clínica, pero se supone que eso me lo deberíais decir vosotros cuando tengáis los resultados, ¿no?...”. Y es que, efectivamente, los resultados de todos estos estudios van a aportar datos muy valiosos, no solo de cara a su Biología y su Conservación, sino también, datos muy interesantes que podremos aplicar a los ejemplares en cautividad (alimentación, cría en cautividad, aspectos clínicos, y un largo etc...)

 Concienciación Ambiental

             Cualquier proyecto de investigación / conservación que se precie, debe tener en cuenta lo importante que es integrar un buen capitulo de Educación Ambiental. Y el Proyecto Loros, no iba a ser menos. Somos muy conscientes de la importancia que tiene el Bosque Chaqueño para sus “desdentados habitantes humanos”, familias que viven gracias al bosque y sus inquilinos. En este sentido, se esta elaborando material informativo/educativo para estas familias y con las que el Proyecto ya trabaja. Para que reconozcan el valor añadido que supone mantener en pié estos centenarios árboles en los que anidan los loros, para que aprendan a vivir del bosque que les cobija de una manera sustentable, y, por qué no, para que atiendan correctamente a los loros, que como es costumbre milenaria en la zona desde sus antecesores indígenas, mantienen como mascotas en sus “casas”. En la misma línea se está trabajando con las Escuelas de la zona, ya que son los niños, los que heredarán estas tierras por donde hoy campean los loros (si llegamos a tiempo, claro...).

 Campaña de Apadrinamiento

             Todos los años, tres especies de loros se reproducen en el bosque chaqueño, en la Reserva Natural Provincial Loro Hablador y sus alrededores, en el norte de la provincia del Chaco, el Proyecto Loros trabaja para estudiar y conservar los psitácidos y concienciar mediante educación ambiental a los pobladores locales.

             Allí, cientos de loros y cotorras nidifican entre octubre y febrero, siendo uno de los principales sitios de nidificación de Amazona aestiva xanthopteryx, Aratinga acuticaudata (Calancate común o Conuro de Cabeza azul) y Myiopsitta monachus catita (la subespecie mas pequeña y singular de la Cotorrita Monje o de Pecho Gris)

             Durante la década de los 80 las poblaciones silvestres de psitácidos fueron  intensamente explotadas, pero medidas de protección posteriores redujeron este comercio y permitieron una recuperación paulatina. Hoy, nuevamente se están produciendo cambios negativos para los loros, pero esta vez debido al creciente avance de la frontera agraria sobre los hábitats naturales que ellos utilizan para reproducirse.

             Te proponemos que apadrines un nido de loro, para preservar su especie y su hábitat. Los loros seguirán en libertad en el bosque, y tu ayuda permitirá que ello ocurra.

 Cuando apadrinas simbólicamente un nido de ellos recibirás:

 Una Credencial personal, con tus datos (la fotografía, el número de nido y la historia del mismo. Fotografía y descripción de la familia Criolla a la que pertenece (en su caso) y sobre la que se actúa en las campañas de concienciación...)

Dos veces por año te enviamos el Boletín Nidos en acción con las novedades de la temporada (uno referido al inicio de la época de cría, y el otro al final de la misma).

• Te enviaremos además el “Lor@tín” donde podrás encontrar más novedades sobre tu nido y su desempeño en la temporada reproductiva.

La posibilidad de vivir una experiencia única: seguir nuestro trabajo de campo desde tu casa, monitoreando los nidos y sus pichones.

             Para hacerle frente a los peligros que las amenazan y afianzar la protección de los loros silvestres, es necesario que redoblemos los esfuerzos de conservación y cooperación internacional. Apadrinando un nido de loro estarás colaborando en ese sentido, y así el Proyecto Loros podrá seguir realizando las múltiples actividades de investigación, educación, capacitación de voluntarios y conservación, necesarias para lograr el objetivo principal: ¡Que los loros sigan volando en libertad!

             No quisiera despedirme sin antes brindar simbólicamente en este artículo, en señal de agradecimiento y cariño: por Igor y Maru, por Berenice y los técnicos del proyecto (Xantu, “El Cebolla” y Yomán), por los voluntarios, por las voluntarias, por las familias Mercado, Pérez y Rojas (especialmente por esas pequeñas criaturas: Mechi, Gordini y Negrito), por las garrapatas y pulgas, por los 47 °C a la sombra, por la falta de agua, por Argentina, por “El Impenetrable”..., por el “Cactus”, ... ¡por los pichones de Elé!

 Si estás interesado por favor, contacta con nosotros:

Son solo 35 €/año

pichonparrotpeople@hotmail.com

myriamparrotpeople@hotmail.com

O llamando al teléfono 616 17 46 57

¡Muchas gracias por vuestra colaboración!

Ángel Nuevo

Parrot People y Proyecto Loros

 

Nueva campaña de Apadrinamiento de nidos de loros en Argentina

Hola amigos:

Como veis en la pagina de inicio, estamos relanzando la campaña de apadrinamientos de nidos en el Chaco Argentino.

La campaña pasada, fue todo un exito ya que se pudo contribuir de manera muy efectiva a que se pudiera seguir estudiando y conservando los loros en un medio tan hostil y no querría desaprovechar la ocasión para agradecer la colaboración de todos los padrinos que brindaron su ayuda a nuestra campaña.

Este año, el proyecto cuenta con mucha menos financiación que en años anteriores por lo que se hace, ahora más que nunca, necesaria vuestra colaboración.

Por favor, si alguien quiere colaborar con una causa tan bonita, no dude en contactar conmigo para cualquier aclaración que necesite.

Son solo 35 euros /año. El 100 % de las aportaciones se destinan al proyecto, integramente, ya que los gastos originados (envio de dinero a Argentina, gastos de difusión, etc...) son costeados de manera personal por Myriam y por mi.

Además, se estan recogiendo donativos para otras dos campañas: para Amazona tucumana y A. vinacea, igualmente en Argentina, en Jujuy y Misiones respectivamente. Cualquier aportación resultará muy valiosa, os lo aseguro.

Muchisimas gracias por adelantado, contamos con vuestra ayuda.

Angel Nuevo
PICHON

III Jornadas de Conservación y Cuidados de Loros-WPT

Las III Jornadas de Cuidados y Conservación de Loros Mascotas, tendran lugar los días 9,10 y 11 de junio en la Universidad Popular de Alcorcón, Madrid.
En esta edición, queremos que las actividades organizadas permitan, aún más si cabe, la participación de los asistentes.

El precio de esta edición es de 35€+10 taller (opcional)
Si deseas asistir y participar puedes contactar con
spain@worldparrottrust.org o en el teléfono 619.847.414, ya que las plazas son limitadas.

(Sigue leyendo para leer el programa)

Programa:


Viernes 9 de junio:
17:00-17:30

Recogida de acreditaciones y documentación
Bienvenida
18:00
1ª sesión "TALLER PARA LORITOS GOURMETS"
Exposición introductoria de Ana Matesanz de Guarouba Consultores
Intervenciones a cargo de D. Xavier Viader de Psittacus Catalonia y D. Cristian Fresquet de Vitafauna S.L. sobre el correcto empleo de semillas y pienso.
Actividades prácticas de preparación de materias primas y germinación de semillas.

Sábado 10 de junio:
10:30- 13:30 Actividades
14:00-16:30 Comida
16:30-20:00 Actividades
La labor del servicio de protección de la Naturaleza en el comercio y tenencia de papagayos. Dudas más frecuentes.
Representante del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA)
La hora de los pequeños. Ellos también son loros. Dr. Juan José Mantero
Conductas no deseadas en loros mascotas, su corrección en clínica y actuaciones afines. Mesa redonda. Teresa Masuet de Psittacus Catalonia, Dr. Angel Luis Portilla de Clínica veterinaria Serengueti, Edwin Verdurmen Clínica veterinaria Chiguagua
2ª sesión de taller
Planificación de menús para las diferentes especies.

Procesos hepáticos y renales derivados de alimentación y manejo inadecuados en papagayos cautivos Dra. Pilar González –Iglesias Sitges Clínica veterinaria Exovet
Aplicación de la medicina biológica y ortomolecular en la veterinaria de papagayos mascotas Dr. Valeriano Moreno-Torres
Loros barranqueros. El futuro vulnerable de la colonia de loros más grande del mundo. Dr. Juan Masello, Argentina.
Rueda de preguntas a los ponentes de las jornadas del viernes y el sábado.

Domingo 11 de junio:
10:30-14:00
3ª sesión de taller
Presentaciones sugerentes para loritos exigentes
Gripe aviar. Realidad y leyenda de una posible zoonosis
Debates. Aspectos éticos, sociales y culturales de la tenencia de papagayos como mascotas (ecología, conservación, papagayos en la red,etc.)
Despedida

Apadrina un Nido de Loro

Proyecto Loros

 

Los loros necesitan tu ayuda. . .

 

¡Apadrina un Nido!

 

Te proponemos que apadrines un nido de loro, para preservar su especie. Los loros seguirán en libertad en el bosque, y tu ayuda permitirá que ello ocurra.

 

Durante las actividades y campañas desarrolladas para estudiar y conservar a los loros y cotorras del Chaco, el Proyecto Loros monitorea los nidos, identificando por medio de anillas numeradas a sus pichones. Una parte de estos nidos se encuentran ubicados en la Res. Nat. Loro Hablador, y otra gran parte en bosques privados, de los que viven mediante su aprovechamiento familias Criollas locales.

 

Cuando apadrinas simbólicamente un nido de ellos recibirás:

 

Una Credencial personal, con tus datos (la fotografía, el número de nido y la historia del mismo. Fotografía y descripción de la familia Criolla a la que pertenece (en su caso) y sobre la que se actúa en las campañas de concienciación...)

Dos veces por año te enviamos el Boletín Nidos en acción con las novedades de la temporada (uno referido al inicio de la época de cría, y el otro al final de la misma).

Si tienes acceso a Internet, te enviaremos el “Lor@tín”  donde podrás encontrar más novedades sobre tu nido y su desempeño en la temporada reproductiva.

La posibilidad de vivir una experiencia única: seguir nuestro trabajo de campo desde tu casa, monitoreando los nidos y sus pichones.

 

Todos los años, tres especies de loros se reproducen en el bosque chaqueño, en el Norte argentino. En la Reserva Natural Provincial Loro Hablador y sus alrededores, en el norte de la provincia del Chaco, el Proyecto Loros trabaja para estudiar y conservar los psitácidos y concienciar mediante educación ambiental a los pobladores locales.

 

Allí, cientos de loros y cotorras nidifican entre octubre y febrero, siendo uno de los principales sitios de nidificación de Amazona aestiva xanthopterix y Aratinga acuticaudata y Myiopsitta monachus catita.

 

Durante la década de 1980 las poblaciones silvestres de psitácidos fueron  intensamente explotadas, pero medidas de protección redujeron este comercio y permitieron una recuperación paulatina.

 

Hoy, nuevamente se están produciendo cambios negativos para los loros, pero esta vez debido al creciente avance de la frontera agraria sobre los hábitats naturales que ellos utilizan para reproducirse.

 

Para hacerle frente a los peligros que las amenazan y afianzar la protección de los loros silvestres, es necesario que redoblemos los esfuerzos de conservación y cooperación internacional.

 

Apadrinando un nido de loro estarás colaborando en ese sentido, y así el Proyecto Loros podrá seguir realizando las múltiples actividades de investigación, educación, capacitación de voluntarios y conservación, necesarias para lograr el objetivo principal:

 

¡Que los loros sigan volando en libertad!

Por sólo 35 euros al año!!!!, una pequeña aportación para una gran causa...

Si estás interesado, no dudes en contactar via mail:

pichonparrotpeople@hotmail.com

apadrine@hotmail.com

O al telefono: 616 17 46 57

Muchas gracias por vuestra colaboración

Angel Nuevo

Parrot People y Proyecto Loros

Programa definitivo II Jornadas

II Jornadas de Cuidados Y Conservación de Loros de Compañía

Viernes 10 de junio por la tarde:

•           16:45 Sesión de bienvenida y presentación de participantes

•           17:00 a 20:00 Actividades

17:00  “Jugando con loros. Cómo y porqué juegan los papagayos” Necesidades lúdicas de los papagayos, merchandishing, capacidad y modos  de aprendizaje de las diferentes especies, etc.... por Ana Matesanz.

17: 50 “Taller de elaboración de juguetes para loros mediante el reciclado de elementos cotidianos”. Elección del juguete más apropiado para cada mascota

Sábado 11 de junio mañana y tarde:

•           10:00 a 13:50  Conferencias

10:00 SOIVRE. Antonio Galilea. “Documentación necesaria y deseable al adquirir un loro”

11: 00 Pilar Bultó “Abandono y rescate de loros no deseados”

11:45 Pausa

12:15 Dr. Enrique González  “Primeros auxilios para loros en el hogar. Qué hacer hasta que llega el veterinario. Botiquín casero básico”

13:00  Mesa redonda y debate sobre: “La labor de los zoológicos en la concienciación del gran público”

•           14:00 Pausa para la comida

•           16:00 a 20:30Conferencias:

16:00 Cristian Fresquet, Xavier Viader, Ana Matesanz “Uso racional de piensos, semillas y alimentos frescos. Diversas opciones del mercado.”

17:00 Dr. Angel Luis Portilla “Importancia de conocer el lenguaje de los papagayos para relacionarnos con nuestras mascotas”.

17:45 Dra. Pilar González-Iglesias “Enfermedades de declaración obligatoria en psitácidos. Actuaciones y consecuencias para los propietarios y para los loros”

18:25 Santiago Díaz “El aprendizaje en los papagayos y los trucos que puede aprender un loro en casa”

19:05 Angel Nuevo “Proyectos de Conservación de Loros en La Argentina”

19: 50 Situación del mercado actual de papagayos, actuaciones y propuestas del World Parrot Trust por Gemma Cruz. Tertulia con los asistentes y despedida

Ponentes:

Ana Matesanz, Guarouba Consultores

Andrés Marín, Guarouba Consultores

Angel L. Portilla, Clínica Veterinaria Serengueti

Angel Nuevo, Biólogo. Parrot People

Antonio Galilea, SOIVRE

Cristian Fresquet, Vitafauna Kasperfoods

Dr. Enrique González González, Clínica Veterinaria Exovet

Dr. Juan J. Mantero, Europarrot

Pilar Bultó, Fundación La Casa de Coko

Pilar González- Iglesias Sitges, Clínica Veterinaria Exovet

Santiago Díaz, Zoólogo

Xavier Viader, Psittacus Catalonia

Colaboradores:

Clínica Veterinaria Exovet

Clínica Veterinaria Serengueti

Europarrot

Exotics

Fundación La Casa de Coko

Guarouba Consultores

Hablemos de Loros

Loroadictos Tienda On Line

Sun Parrots

Vitafauna KasperFoods

Parrot People

www.yacomania.com

www.loroadictos.com

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